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Título de la entrada: TESTAMENTO SALVADOR
Autor: Alicia Uriarte
Fecha de la entrada: Miércoles, 26 de Agosto de 2009
Lugar: BLOGGER

 



Capítulo 10 º

     Corría el mes de diciembre y en el ambiente se percibía la proximidad de las fiestas navideñas. En el hall del despacho del notario estaban dispuestos para oír el testamento y las últimas voluntades de la madre de Elvira, fallecida en un accidente de coche. Elvira, criatura de seis años, también era huérfana de padre debido a su adicción al alcohol.
     En el despacho, los abuelos maternos, ya mayores, unos parientes lejanos de la niña y Marta con su marido, vecinos de la fallecida y que en el último mes se habían hecho cargo de la niña. Como lo habían hecho en tantas ocasiones. Marta con gesto de preocupación ante lo que pudiese acontecer, retrocedió con sus recuerdos hacia el pasado para recordar cómo fueron los últimos años en esa casa.
     El hogar de Elvira era un polvorín que estallaba con la llegada habitual del marido ebrio. A veces la algarabía traspasaba las paredes. Marta nunca intervino ya que su vecina, en otros tiempos enamorada de su marido, siempre le acababa perdonando. Por mucho que sus allegados insistían no era capaz de buscar solución y se fue acostumbrando al maltrato. Marta repetidamente insistía en que no era un ambiente adecuado para la niña y a pesar de ofrecerle su incondicional ayuda lo único que consiguió fue que cuando el marido no llegaba en buenas condiciones, le pasase a la niña. Cuando esto ocurría, Marta, sin hijos a causa de una operación, le daba la cena y con gran cariño le acompañaba contándole cuentos hasta que sus preciosos ojos pardos acababan cerrándose. Esos ojos dónde tantas veces sólo había expresión de terror por vivir sumergida en un ambiente que en ocasiones rayaba la locura. Estas circunstancias iban llevando a la criatura a comportamientos agresivos con ella misma y con las personas del entorno. Una vez le puso la zancadilla a la maestra. En otra ocasión, presa de ira, golpeó su cabeza contra un espejo.
     La secretaria invitó a los presentes a entrar al despacho, haciendo volver a Marta a la realidad. El notario tras darles la bienvenida comenzó a leer. Marta, feliz, sólo escuchó claramente la última frase: “Es por lo que si parto hacia la Eternidad, antes de que Elvira sea mayor de edad, cedo la custodia y nombro albacea de los bienes de mi hija a Marta.”


29 comentarios:

Santiago Solano. 26 de agosto de 2009 01:51

     - Estimada Alicia. Tu salvación viene abalada por otras salvaciones. Ya Manuel había apuntado el drama de una casa en la que el macho era muy borde y pegaba. Ya Emilio señalaba que el macho borde que pegaba había muerto, entre comentario jocoso y no. Y ya Javier escribía que Elvirita, a la que tú llamas Elvira, no sé si para hacerla mayor, o para que la confundamos con su difunta madre, era una niña que sufría en silencio, no precisamente por el drama familiar, sino por el drama de lo que se ha dado en llamar el síndrome del rey destronado. El valor de tu texto, desde esta lectura apresurada que le he hecho, está en la perspectiva de los vecinos buenos. Primero en la situación de agresión a la esposa, luego en recoger también a la niña para que la madre trabajara, que por eso se supone que tuvo el accidente de coche, en un desplazamiento al trabajo. O sea, que resuelves el drama matrimonial, que ayudaría por sí sólo a solventar, aunque parcialmente, los problemas mentales que la violencia que ve la niña va desarrollando en su interior. Está bien que te ajustes al texto primigenio y la dejes huérfana; pero para mí gusto hubiera sido mejor que te lo hubiera saltado a la torera y que la hubieras dejado con su madre, felizmente casada con otro hombre, estilo calzonazos. Pero no, tú te vas más allá, de esos tres día fatídicos. La salvas, pero a medias. Le das el hogar de unos vecinos, sí, con los que está acostumbrada a vivir; pero la dejas con el estigma de la orfandad y de un pasado turbulento: mucho van a tener que trabajar esos vecinos para reeducar a esa niña. Además añades los abuelos paternos, sangre de su sangre, que se quedan ahí, en un rincón, como si nunca hubieran visto a la niña, ni supieran nada de lo que se cocía en ese matrimonio tan mal avenido. También hay unos lejanos parientes, pero como mero acompañamiento de la escena central. Marta, ante el testamento, se siente salvada, quizás como pago a sus muchas y buenas acciones para con Elvirita, de su verdadero problema: ella no tiene hijos. Elvirita será su hija. Porque se presupone que Elvira, la fallecida, pocos bienes podría tener, con un marido así: acaso la casa, y algunos ahorros en el banco. Tu salvación es doble, según esta argumentación: metes a la niña en casa de la vecina, que se supone un hogar dentro de las coordenadas del amor; y ayudas a Marta en su deseo de ser madre. También, como todos las demás salvaciones, dejas cabos sueltos. Los abuelos, los parientes lejanos. Hay también ahí un inicio y una continuación de esta historia que plantean algunas preguntas que alguien ha de escribir, o imaginar, o que se quedarán en el aire para siempre, y que pueden ser estas. Quizás existan muchas más, pero, de momento se me ocurren éstas: ¿Por qué Elvira no deja en manos de los abuelos la custodia de su hija? ¿Por qué los abuelos y parientes lejanos asisten a esta lectura, quién los convoca? ¿Del drama interior de Elvirita qué, sana con la vecina, o continúa adelante, agravándose, hasta incendiar el colegio y salir victoriosa de entre las llamas, como sugiere Manuel? Un saludo cordial y agradecido.


Alicia. 26 de agosto de 2009 03:31

     - Después de recuperarme - tras la lectura del comentario he tenido que respirar hondo y profundo - procedo a hacer ciertas aclaraciones. Para hacer este relato he dado por válido todo lo que aparecía en el inicial " Tres días tristes". Eso creo que dará respuesta a alguna de tú preguntas. Ha sido esa la razón la que dejé huérfana a Elvira tras el citado accidente de la madre. Vosotros sois los que habéis transformado a la niña, llamada Elvira en el relato inicial, en Elvirita. En el relato inicial a la niña la llaman Elvira y no consta que la madre pudiera llamarse así también. Dejé la custodia de Elvira a Marta por ser una persona joven, sin embargo el simple hecho de estar convocados los abuelos y los familiares ya debía haber hecho suponer que en los tres puntos suspensivos iniciales o en los tres puntos suspensivos finales que yo puse en la lectura del testamento y que tú no has incluido, estarían las cláusulas para que no fuera una niña con desarraigo familiar. Mi último párrafo era: El notario tras darles la bienvenida comenzó a leer. Marta feliz sólo escucho claramente la última frase: “…es por lo que si parto hacia la Eternidad, antes de que Elvira sea mayor de edad, cedo la custodia y nombro albacea de los bienes de mi hija a Marta…”. No ajustándote a mi relato original al introducirlo, aunque agradezco alguna coma añadida, has hecho que se cierre la puerta al resto del testamento. Acaso conviene que te recuerde la frase de uno de los más grandes poetas desgraciadamente aún no reconocido como se merece. Nuestro gran poeta Gabriel Celaya dijo ”A veces, unos puntos suspensivos resultan más profundos que un verso archipensado”. Este ha sido el caso. La dejo huérfana de padre porque en el relato inicial ni se le nombra, concluyo que tengo manos libres para convertirlo en alcohólico, cómo ha sido el caso, o en presidente de cualquier asociación sin ánimo de lucro. He nombrado a Marta albacea de Elvira ya que creo que has vuelto a olvidar que los abuelos están presentes. ¿Por qué has supuesto que no tenían patrimonio? Yo lógicamente he supuesto que en toda una vida algo seguro que habrían acumulado y Elvira es heredera. Aunque los abuelos desheredasen a sus padres, la legítima le pertenece. Espero haber aclarado todas tus dudas. Por favor no me plantees más dudas si vuelves a leer mi relato detenidamente ya que he tardado más en responderte a estas que en escribir el mismísimo relato. No tengo ni idea de a dónde llegará esta historia, espero haber contribuido en algo para escribirla. Un abrazo.


Emilio Porta. 26 de agosto de 2009 03:40

     - Sin duda todos los relatos abren varias líneas. Y es dificil que los personajes familiarmente coincidan. Incluso la madre, que en unos está siempre viva, en éste ahora muere, incluso antes de que Elvirita cumpla siete años. Sobre el padre de la niña hay un halo de misterio en casi todos ellos. En algunos vemos el futuro de la niña con propuestas mágicas. En otros vemos el deseo de la sociedad de integrar a un ser diferente. Hay propuestas de ruptura con el porvenir, incluso antes de que sucedan hechos que se daban como inamovibles, esta es una de ellas. En todo intento literario colectivo hay propuestas que se acercan a Jane Austen y otras a Milan Kundera o incluso Stephen King, sobre todo cuando se trata de un planteamiento como el que se ha hecho y que Javier cuestiona como viable. Sin duda el recopilador o aquél o aquellos que tomen decisiones - ya tenemos un caso previo con Atmósferas, 100 relatos para el mundo - tendrá que tomarlas en función de unos objetivos para que el libro, no tenga unidad, que eso es imposible, pero si que suponga una aportación nueva e interesante en el panorama literario. Ya el hecho de la firma colectiva del ente autor, un autor individual interactivo, ESCRITORES EN RED, convierte el libro en algo diferente. Pero, claro, esa interacción requiere un orden. Y ahí está el quid de la cuestión: el orden, el desorden...la propuesta de Santiago, es, en un primer momento, cronológica, pero ello convierte la obra en una sucesión de intentos. La propuesta de Manuel me parece ver que puede no ser esa. La de Javier es la de la duda. Los demás no hemos dicho como lo vemos...¿no es hora de que, el libro tenga también su foro de dinámica de discusión?. Aunque yo veo dificil que de la discusión general salga una Luz totalmente clarificadora, puesto que todos estamos, con rebelión o sin ello, en un guión necesario. Por eso, dado que la historia y el planteamiento primero son de Santiago, creo que debe ser él el que, en su momento - ahora es pronto, hay que saber el material con el que contamos - tome la decisión adecuada, como la tomó Javier Ribas con Atmósferas. Hago estos comentarios porque es evidente que no va a haber una estructura narrativa común. Y también porque la pregunta inicial no tiene una respuesta - no podía ser así - salvadora total, ni siquiera compartida en ideas por todos los escritores de la Asociación Marqués de Bradomin y los colaboradores que escriben. No cabe duda de que, en la mente de Morfeo, todo está claro, pero no en la mente de todos. Va a haber material, mucho material, para un libro, que, como dice Javier, puede ser todo o nada. Yo me inclino más por la primera opción. Creo que un todo limitado más que un nada ampliado. Pero el tiempo, el gran inexistente que todo lo puede, hará que BLOGSFERA ó TRES DIAS TRISTES (Tengo algún reparo, por razones varias, sobre que el texto, que necesariamente tiene que ser el primero, deba dar nombre al libro, aunque sea hermoso...)... En cualquier caso he elegido esta entrada de Alicia desde el País Vasco - el espiritu de Elvirita es universal, como lo es el de nuestro blog - para hacer estas reflexiones que van más allá de la historia en sí, pero que empiezan a hacernos ver la necesidad de que, quien lleva el hilo conductor de todo, nos empiece a dar más pistas, si las hubiera. Aunque Noviembre todavía está lejos...y todavía queda tela por cortar. Esperemos que más tela que la que aparece en "El traje nuevo del Emperador" esa historia de Hans Christian Andersen que, desde el Conde Lucanor hasta el propio Cervantes en "El Retablo de las Maravillas", se basa es aceptar como bueno lo que todos ven, aunque no se vea. Si os vale de algo, yo sí lo veo. Porque empieza a ser real. Y lo miramos, no sólo con los ojos de la ilusión, sino con la concreción de lo escrito. Un saludo cordial a ti, Alicia, y a todos.


Alicia. 26 de agosto de 2009 04:25

     - Gracias Emilio por saber transmitir a Santiago lo que pienso de este proyecto con una forma que de momento no soy capaz de lograr. Si Santiago no se sienta a reflexionar con lo que ya tiene, para concretar algo más el camino a seguir, corre el peligro de que algo inicialmente grande quede en la desilusión de algunos. Cuando entré en esta historia pensé que era un reto difícil para mí, y con las consiguientes dudas reconozco que de alguna manera me he sentido en el borde de un precipicio. Sólo saber que estaba cogida de las manos tuyas y de Javier - no tengo tanta "confianza" con Santiago y además me tiene desconcertada todavía - ha hecho que no dudase al mandar el relato. Besarkadatxu bat.


Santiago Solano. 26 de agosto de 2009 04:43

     - Estimada Alicia. Has sido rápida en la respuesta, contundente, sincera, poniéndome los puntos sobre los puntos. La cita de Celaya viene que ni pintada, en relación a la eliminación por mi parte, sin pedirte permiso alguno, de los puntos suspensivo. Y eso es todo un filón. Esa es la base de una verdadera amistad que comienza. Te doy las gracias por ello. Parece una grosería que a alguien que altruistamente envía un relato, con toda su buena voluntad, se le apliquen tales medidas y se le planteen tantas pegas como parece que mi texto, no crítica, sino comentario, plantea. Lo sería, si esas palabras hubieran sido escrita para amargarle la vida a alguien, como si fuera un reproche, que no hay tal. No hay tal porque la dinámica de la novela interactiva que pretendemos escribir es precisamente eso, partiendo de un punto determinado, o indeterminado, que “Tres días triste”, es también indeterminación, abrir, abrir la historia en la mayor parte de tramas posibles. No hay reproche, en mis palabras, sino admiración hacia ti. Admiración porque tu mirada de escritora se ha ido a un punto inusitado, a la vecina, a los abuelos, a los parientes. Eso no lo había visto nadie más que tú. Y eso es lo que tú aportas a esta aventura. Sólo espero que alguien más sepa coger tu testigo y seguir por los derroteros que tú abres. Me gustan las personas con carácter. Lo siento. Por eso te necesitamos como comentarista en cada uno de los relatos que nos vayan llegando, aportando lo que estimes oportuno. Porque en la interactividad está la verdadera esencia de La Red, y la verdadera esencia de esta novela polifónica/interactiva que intentamos escribir. Ya te ha dicho Emilio que no he dado pistas, ninguna. Y con todo escribís. Eso es fantástico. Gracias, una y mil veces. Y sobre todo, Alicia, tómate esto como un juego, tal y como estamos haciendo Emilio, Manuel, Javier, etc. Hay que divertirse, porque escribir es divertimento, tiene que serlo, de lo contrario se convierte en un suplicio. De verdad Alicia, muchas, pero que muchas gracias por los dos regalos: tu cuento, y tu comentario. Un besazo. P.D. Los personajes de esta novela coral/interactiva son los propios autores, porque queremos que el autor, o super autor, sea ESCRITORES EN RED, la asociación. Esto no es más que un pequeño rifirrafe entre dos personajes de esta novela, que tampoco le viene mal como punto de interés. Y esto sí que es una locura de texto.


Alicia. 26 de agosto de 2009 05:37

     - Santiago, creo que he jugado bien. He entrado como si fuéramos a jugar a las prendas y, con perdón, dispuesta a quitarme hasta la ropa interior. Sin embargo mi comentario iba aún más allá de mi misma. ¿Qué pensarías si supieras que hay personas mirándonos jugar, con ganas de participar, pero no tienen claro hasta qué punto de desnudez se va a llegar? ¿Y si tienen dudas de que va a pasar después de terminar el juego? Algunos necesitan, a veces, más datos o de antemano tener claras las reglas del juego. Por eso me parecía un reto. No he sentido reproche en tus palabras. Volviendo al juego de las prendas, no he podido jugar con vosotros, y a vuestro nivel, porque me da la impresión que ya os habéis desnudado muchas veces juntos y llevabais mucha más ropa que yo. Gracias por pasar de un saludo cordial a un besazo. Acaso no te habías dado cuenta que yo ya te había dado más de un abrazo. Bueno, esto támpoco es un reproche. Besarkadatxu bat.


Santiago Solano. 26 de agosto de 2009 05:57

     - Gracias, Alicia. La alegría llega a veces en forma de lágrimas. Se llora de felicidad cuando las almas se unen en esta tarea de decir quiénes somos. Alto y fuerte. Eso. Otro besazo.


Anonymous. 26 de agosto de 2009 09:09

     - Por favor, os rogaría brevedad en las intervenciones. Como en el chiste famoso, ¡organización! Los comentarios a los textos, no pueden robar protagonismos a estos, ni ser muchísimo más extensos, de lo contrario veo que el proyecto se os va al garete. Gracias.


Alicia. 26 de agosto de 2009 10:22

     - Querido Anónimo, no sé que te contestará Santiago, persona que gentilmente me ha prestado este espacio para mi relato. Por mi parte te diré que podrás discrepar, al igual que yo, sobre algunos aspectos de la evolución del mismo tal cómo has expresado. Sin embargo que sepas que quién más protagonismo ha robado al relato actual, el mio en concreto, has sido tú que no te has dignado ni a hacer una mínima alusión al mismo. Santiago, lo siento, no lo he podido evitar. Soy muy temperamental y además soy de las que piensa que el autocontrol es bueno para los demás pero no para uno mismo. Simplemente en este momento no me he autocontrolado. Un abrazo para todos y para el Anónimo de momento sólo cordiales saludos.


Emilio Porta. 26 de agosto de 2009 10:27

     - Los anónimos no firmados no deben entrar, porque seguramente, responden a motivaciones que el propio autor no se atreve a exponer como suyas. Ruego que todos los comentarios anónimos sin firmar sean excluidos por el Administrador. La libertad es importante cuando se ejerce con responsabilidad. Y no hay mayor responsabilidad que decir las cosas que se piensan, no detrás de una cortina, sino en voz alta. Los comentarios, como los textos, pueden tener la extensión y profundida, seriedad o ironía, que exija la argumentación. Y si no gustan los comentarios largos el que se asoma a la ventana lo tiene muy fácil: que no los lea. Un saludo cordial. ¿Se va al garete qué, y en opinión de quién...?


Emilio Porta. 26 de agosto de 2009 10:40

     - A añadir. Así la respuesta no es larga... Y alguien podría decir... ¿y aquel famoso Anónimo que acogió Javier en sus páginas? Ese Anónimo (lo pongo con mayusculas) "creó" y apoyó el producto. Y era un juego del mismo autor, de Javier, que sabía perfectamente quien era. Hizo Literatura, no dio avisos. Me ha disgustado profundamente el anónimo anterior. Y a lo mejor es de alquien que aprecio y valoro o incluso un amigo. Pero los amigos están también para hablar con claridad, con el corazón. Y con la mente. Asi que, querido anónimo con minúsculas, yo te diria algo importante: el "incitador" nos dijo, y con muy buen criterío, que los comentarios eran Literatura. No es un problema de extensión, sino de calidad, de interés, de sentido del juego, de capacidad crítica y de exposición. Todos, el mismo Santiago, los hace, unas veces cortos...y otras largos. Es como los poemas, como la Literatura. No es un problema de extensión, sino de contenidoo. Nadie obliga a leer.


Mari Carmen. 26 de agosto de 2009 10:50

     - Tras una triste introducción con posibles finales trágicos, mágicos, fantásticos... un atisbo de realidad. Un abrazo.


Alicia. 26 de agosto de 2009 12:32

     - Gracias Mari Carmen por tu valoración. Cuando inicié el relato tuve en cuenta cuatro cosas: 1º mantenerme fiel a todo lo que aparecía en el relato inicial pudiendo omitir parte de ella e improvisar la información omitida, en ningún caso cambiar nada de lo relatado. Lo he cumplido. 2º que pudiera ser real, por lo que me alegro que te lo haya parecido. 3º que apareciesen las palabras locura y eternidad, al igual que en el relato inicial, que creo que lo he logrado dignamente. 4º cumplir el número exacto de palabras, 387, ni una más, ni una menos. Con las cuatro premisas anteriores, me dejé llevar y el resultado es el que se puede leer. Me he divertido, a pesar de lo que pueda parecer por las entradas anteriores. Yo también tenía mi reto personal al hacer el relato. Igual no era tan ambicioso como el de Santiago, pero para eso es el administrador y padre del proyecto, para dirigirlo a su manera. Yo pienso seguir la evolución del mismo en la medida que me sea posible. Sé que estás a punto de terminar tú relato de salvación. A pesar de las impresiones que te hayas podido llevar por los comentarios que has leído en todos los relatos, no son tan fieros los leones cómo parecen. Sé que nos sorprenderás con un punto de vista, un detalle, una apreciación, un matiz…diferente. Besarkadatxu bat.


Javier. 27 de agosto de 2009 00:44

     - Hola Alicia, enhorabuena por tu planteamiento. Como no soy crítico, decirte que me ha gustado mucho y que me alegra verte por aquí. Espero que disfrutes de este juego tanto como yo. ¡Y que no tengas tantas dudas sobre cómo puede acabar todo esto! Tengo plena confianza que al final, cuando llegue Noviembre, estas mentes pensantes, entre las cuales no me encuentro, sean capaces de dar cohesión a toda esta maraña que estamos creando. Santiago ha pensado en un libro, libro que yo no veo o que me da miedo, pero dicen que sí, que es posible, que se va a poder unir todo, textos, comentarios, etc, dándole una coherencia, que no un final. Algo que se pueda leer y que enganche al lector. Yo, que soy aventurero por naturaleza, participo, como tú y estoy expectante. Eso sí, si no saliera nada, sólo por el juego habrá valido la pena. Sigamos aportando y a ver dónde llega. Y con los anónimos, pues eso, ahí están. No soy partidario de ellos salvo cuando intentan transmitirnos algún mensaje de los que ya no están. Gracias por acompañarnos y gracias por ayudarnos a escribir.


Anonymous. 27 de agosto de 2009 08:54

     - Mil perdones a quien haya podido molestar mi anonimato. No atacaba a nadie, es más, lo hacía pensando en que sería bueno para ese libro que pensáis hacer, y sobre todo, te defendía a ti en primer lugar, Alicia. Tu relato me pareció muy bueno, me gustó, y punto. Si te vas a sentir mejor porque me `ponga a criticarlo, pues lo intentaré en mi próxima intervención, aunque creo que lo voy a tener dificil. En cuanto a ese señor que quiere prohibir los anónimos, supongo que porque los teme, me da la impresión que debe cojear de mi mismo pie. Pues le diré que para mi su nombre me resultaba tan ignoto como mi "anónimo", pero ahora ya no, se ha definido perfectamente, pertenece al grupo de los prohibidores... ¿Me equivoco? Por cierto, escribes muy bien, y si leo tus comentarios, aunque creas lo contrario. Y otra cosa, señor administrador, si me censuras me iré a otra página donde se respire otro aire más liberal. Pero sería un error muy empobrecedor.


Emilio. 27 de agosto de 2009 12:35

     - Querido anónimo en minúscula. No censuro la crítica, todo lo contrario, me parece fundamental, sobre todo la responsable. Es básica para la libertad, que es lo que más valoro. Tu carta me parece estupenda porque explica el contenido, pero no explica por què no quieres responsabilizarte de tus opiniones. Yo no sólo soy de los prohibidores, sino de los contrarios a las prohibiciones. Salvo que los prohibidores prohiban la libertad...¿está bastante claro, no?. Un saludo y te animo que no te escondas, no hay por qué. Lo que le pedía al Administrador es que los anónimos "negativos" o de ataque, cuyos autores no firmen, no se pongan. Es pedir simplemente que la libertad se ejerza en la sociedad. Pero en ninguna sociedad civilizada se deben sacar conclusiones como si fueran verdades universales, exponerlas y luego, decir a los que van destinadas: no me gusta lo que haceís, pero nunca sabreís quien soy. Un saludo afectuoso. Tu también escribes muy bien.


Santiago Solano. 27 de agosto de 2009 15:57

     - Un pequeño detalle más. He puesto “vebal”, donde iría que ni anillo al dedo verbal. Me imagino que usted sabrá por qué. Y esto sí es breve.


Alicia. 27 de agosto de 2009 16:04

     - Estimado Anónimo, creo que debo de matizar varias cosas y para ello en algún momento utilizaré el sentido figurado. Primeramente que no sé a que tipo de ayuda te refieres. No la he necesitado en ningún momento. El tener ciertas dudas sobre un proyecto y expresarlas no significa dudar de la persona que lo lleva a cabo y de los que participan ya en el mismo sin dudar. Llevo tiempo leyendo a Santiago y te aseguro que me ha tocado la fibra sensible lo suficiente como para saber que si me lanzase al precipicio sé que él raudo y veloz me recogería. A continuación te diré que me faltan palabras para agradecer a Javier su inestimable ayuda y colaboración. Sin él no habría conocido a personas que aportan sabiduría y alegría a mi vida como Santiago, Emilio, Armando,Mila, Pilar... Por último vuelvo al juego de las prendas. Entré con este relato dispuesta a desnudarme del todo - escribir de algún modo es como desnudar el alma - aún sabiendo que algunos tenían más experiencia y más prendas que yo. Sin embargo que sepas que contigo de momento ya no juego. Cuando juego a las prendas hay una que está que prohibido usar. Si alguien la lleva, o se la quita, o yo no participo. Esa prenda la has llevado tú puesta desde el principio. Es tú máscara. Un cordial saludo.


Alicia. 27 de agosto de 2009 16:16

     - Javier, mil gracias de nuevo. Entré con dudas pero sin condiciones. Lo importante de ir al monte no siempre es alcanzar la cumbre, si no que disfrutar del paisaje y de las personas que van contigo en esa expedición. Te veo en el siguiente campamento base. Un gran abrazo.


Anonymous. 28 de agosto de 2009 09:48

     - Hola, soy el humilde anónimo ese con minúscula, que visto lo poco que os agrada mi presencia, no volverá a intervenir en este foro de buenos, pero un poco orgullosos, escritores, a los que incomoda la crítica anónima, ¡y eso que no he llegado a criticar a nadie! Creo que me he limitado a hacer una breve observación, ahora veo que equivocada. Únicamente quiero, a modo de despedida, dirigirme a tres personas. Alicia, perdona de nuevo mi atrevimiento, ya veo que no necesitas ayuda, Emilio, con mayúsculas, el tono de tu respuesta hace que varíe sustancialmente de opinión, además de escribir bien, pareces un alma noble. Santiago, no se qué decir, nada más que, como si fuera la mujer de negro, desaparezco por el sumidero del que salí...


Alicia. 28 de agosto de 2009 11:19

     - Estimado Anónimo, desde el espacio que Santiago me cedió para mi relato quisiera decirte unas palabras de despedida. Sinceramente, hubiera preferido que te hubieras quitado la máscara. No tengo absolutamente nada que perdonarte, te lo aseguro. A lo que tú llamas orgullo por nuestra parte, yo sin más lo definiría cómo que has pretendido jugar con ventaja, te hemos dado el alto y no te ha gustado. Te deseo de parte de todos, estoy segura de ello, lo mejor para tus futuros destinos. Un cordial saludo.


Emilio Porta. 28 de agosto de 2009 18:21

     - Eres un buen tipo, Anónimo, ya con mayúsculas, y estoy seguro de que eres un buen escritor. Suscribo lo de Alicia, la crítica está bien, el desacuerdo tambien... ¡si lo único que queríamos es que te quitaras la máscara! Pero vamos a ver, hombre de dios, ¿es que hay alguna razón para que no nos digas quién eres ? ¡Si sólo ese es el problema! Todo parte del primer comentario, verás. Al ser negativo para la dinámica que llevaban los comentarios, que son parte del intento, y decir, "como sigaís así os vaís a ir al garete" pensamos que no tenías derecho a decirlo, si no nos lo decías a la cara. Pero cara a cara, y firmando, tienes todo el derecho a decir lo que desees, !faltaría más!. No es la crítica el problema, sino el modo de hacerlo, que parecía como tirar la piedra y esconder la mano, y el tono, un poco "fundamentalista", lo reconocerás, de tu última frase. Por lo demás, estoy seguro que eres una persona inteligente y has pensado, por alguna razón, que en este foro no había libertad. Si así fuera, te aseguro que yo duraría en el menos de lo que se tarda en escribir un renglón. Mira, al final, te hemos tomado afecto. Porque, en el tono y el contenido se ve que eres una persona culta y educada. Pero en fin, tu tendrás tus motivos para la huida, que no es necesaria, te lo aseguro, todo lo contrario. Porque, en la parte que le toca a Alicia y a mi, y a Santiago, a todos... estoy seguro, no hay más que deseo de que haya armonía. Y cuánta mayor participación mejor. Mira, este capítulo está acabado. Piensa que el error estuvo al principio. Pero serías bienvenido, totalmente bienvenido con tu nombre o, si el comentario es constructivo, incluso con pseudónimo. Pero no se pueden hacer valoraciones apocalípticas desde detrás de la pared. Y, por otro lado, para tener amigos - aunque haya un punto de desacuerdo - hay que salir a la luz. Otra cosa son las bromas, pero lo que dijiste en tu primer mail era demasíado serio y rotundo. En resumen, suscribo todo lo que dice Alicia y que sepas que, aunque no tengo la fortuna - lo digo son sinceridad - de conocerte, puedes contar conmigo, con nosotros, para lo que desees. Y gracias por tus palabras, de verdad, respecto a mi, y por tu intención de querer colaborar. Ese no fue el problema, supongo que te habrás dado cuenta. Un saludo con respeto y buenos deseos. Y mira, esta vez, yo he utilizado la entrada Anónimo, por comodidad, pero firmando, como muchos otros.


Mari Carmen. 29 de agosto de 2009 00:10

     - Menudo duelo dialéctico, digno del Siglo de Oro ¡Qué orgullosos estarían de vosotros Góngora y Quevedo! Es una lastima que te despidas de nosotros querido anónimo, y sobre todo, siento que no hayas dirigido tus esfuerzos, a crear un relato. Con tu gran capacidad, habrías creado un magnífico texto, del que todos habríamos disfrutado, estoy segura. Estás a tiempo, ¿no te animas?


Anonymous. 29 de agosto de 2009 01:25

     - Besos a todos, lo haré Mari Carmen.


Mari Carmen. 29 de agosto de 2009 02:16

     - Me alegro, esperaré tu relato con impaciencia. Un abrazo.


Alicia. 29 de agosto de 2009 02:38

     - Querido amig@, sinceramente me alegro de tu decisión. Cuando mandes tu relato, por favor, haznos un pequeño gesto para que sepamos que eres tú. Por mi parte no me gustaría perderte entre la gran multitud de relatos que sé que van a llegar. Hasta pronto. Un abrazo.


Port/Emilio Porta/Varios. 29 de agosto de 2009 03:56

     - Si, !es genial! !qué buen final para este asunto! Y es que la inteligencia lleva al encuentro - cuando la hay, claro - y la sensibilidad compartida a la amistad. A ver qué guiño te inventas, Anónimo con Mayúsculas, capitulares ya incluso, para que sepamos que eres tú...seguro que lo haces. Estoy deseando leerte. La verdad es que yo creo que te has dado cuenta de que somos buena gente. Ese besos, claro, habrá que interpretarlo en su momento...según seas hombre o mujer, je, je.
Un abrazo.


Maribel. 29 de agosto de 2009 15:10

     - Alicia, debo decir que leí primero el texto de Mari Carmen y después me he venido al tuyo. Sinceramente no he podido seguir la gran cantidad de comentarios que ha provocado tu relato, sólo he leído algo por encima, pero yo me centro en el relato. Siempre me sorprenden los diferentes planteamientos que se pueden dar a un ¿mismo argumento? ¿mismos personajes? ¿mismo drama? Eso es lo que me gusta del relato, la capacidad de contar otra historia, distinta a la de cualquiera, con ingredientes atractivos y con capacidad de enganchar al lector. Felicidades. Un abrazo.


Alicia. 30 de agosto de 2009 08:18

     - Gracias Maribel por tú visita. Sabes qué me importa tú opinión ya que tu crítica siempre ha sido para ayudarme a mejorar. Nunca has utilizado la adulación. Volviendo al relato esas tres preguntas que tú añades son las que han provocado parte del montón de comentarios que aparecen. No veía claras las directrices y puse las cuatro mías, espero que las hayas leído. Por otra parte me esmeré en que mi relato tuviera entidad propia. Me explico, cuando lees otros relatos hace falta el inicial "Tres días tristes" para entender la trama. Este se puede leer de manera autónoma. Podría ser un micro de esos que he mandado a concursoso, como el de abogados, mientras aprendía a unir palabras. También quisiera decirte que dentro de ese montón de comentarios hay otra historia que desearía que buscases un día que tengas un rato libre. Es cómo ha evolucionado nuestra secuencial serie de opiniones hacia una persona anónima y sus respuestas hasta llegar a un encuentro final. Sinceramente este proceso ha llegado a emocionarme más que el mismísimo relato. Me gustaría tú opinión al respecto. Gran maestra, un abrazo sentido.

 

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