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Título de la entrada: ¡ ALTO AHÍ !
Autor: Antonio Castillo
Fecha de la entrada: Domingo, 30 de Agosto de 2009
Lugar: BLOGGER

 



Capítulo 15 º

       — ¡Te pillé!
       — Y tú, ¿Quién narices eres?
       — Una buena persona que sólo pretende ayudar a esta pobre niña.
       — Anda piérdete antes de que te desintegre de un soplido.
       — Perdona pero no me asustas. Sé que no tienes ningún poder sobre los humanos, sólo el que te proporcionamos nosotros al temerte.
       — Mira microbio mortal, apártate de mi vista antes de que se me agote la paciencia.
       — ¿Te incomoda mi presencia verdad? Pues imagina el sufrimiento que tú le proporcionas a la pequeña.
       — ¡Que se joda!
       — Pero no has conocido nunca la compasión, es un ser inocente.
       — ¡Nadie es inocente!
       — ¡Nadie es culpable!
       — ¡Entonces yo tampoco!
       — ¿Cómo que no?
       — Es mi trabajo. Y sí, disfruto con él… más o menos.
       — Sí, ahora vas a ser la víctima, libre de toda culpa. Por las obras os conocerán, dicen, y ya hemos visto cómo la asustas para que haga el mal. En ningún caso le has pedido bajo amenazas que de limosna a un mendigo o que ayude en las tareas a su madre. No tienes ninguna excusa, eres un ser depravado y miserable.
       — Se te ha ocurrido pensar por un instante que no soy yo la que me aparezco a ella, sino que es ella la que tiene el poder de “ver”, por desgracia para ella, de verme. Tal vez sea que es distinta a otras.
       — Aún que fuera así, seguirías siendo tú la culpable. Repito, tus pretensiones sobre ella son torturarla con el terror y obligarla a que haga el mal. Que distinto sería, verdad, si la enseñases una cara amable y la dijeses que eres su amiga y que nada ha de temer, que estás ahí sólo para ayudarle en todo momento. Pero entonces ya no serías tú, ¿no es cierto?
       — Soy como soy y ya está.
       — Pienso que realmente no es tu trabajo sino tu condena, un castigo bien merecido a tu crueldad intrínseca.
       — Pues si soy así, díselo al último responsable de todo…
       — No, te lo voy a decir a ti. Ese de quien hablas únicamente es responsable de tu existencia, no de tus malos modales, ni de tu alergia a la Luz. Ya no lo recuerdas, pero hubo un tiempo en que eras mejor, y tengo muchas esperanzas de que en algún momento futuro superes este bache actual.
       — Je, je, je. ¿Pero de dónde narices has salido? Tú no eres un humano corriente, verdad? ¿Uno de sus “lacayos”, quizás?
       — Es un honor para mí que me llames lacayo. Si lo soy. Por eso te pido que no la molestes más.
       — Pues si se toman tantas molestias por esta pequeña zorra, debe ser que la aprecian, ellos sabrán lo que se hacen. Intentaré ser menos bruja, pero no te prometo nada.
       — Intercederé por ti si veo alguna mejoría.
       — ¡Por supuesto, me debes una…! Hay que tener amigos hasta en el Cielo.


6 comentarios:

Escritores en Red. 30 de agosto de 2009 23:36

       - Gracias Antonio. Morfeo está de nuevo entre nosotros. No sé, lo he visto esta noche en mis sueños. Quizás sólo fuera el adelanto de estas palabras tuyas que me ayudan, que me tranquilizan un poco. Pero tengo mucho miedo. Ella ha hablado, aquí en esta casa, en vuestra casa. Ya advirtió de ello Dolores Espinosa, que vendría a elegir compañía para la eternidad. Está fueriosa. Está furiosa... y yo tengo miedo.


Alicia. 31 de agosto de 2009 02:25

       - Me gusta Antonio tú relato. En el veo la eterna lucha entre el bien y el mal. Para algunos-creyentes en concreto- estas podrían ser las voces del ángel enviado en lucha dialéctica contra el demonio, uno por la salvación y el otro por la condena buscando compañia para la eternidad. Un cordial saludo.


Antonio Castillo. 31 de agosto de 2009 10:40

       - Esto... Elvirita, o quien quieras que seas, me congratula que mi texto te haya aportado algún beneficio. En realidad pienso que tu caso no está para nada perdido, creo que la señora de negro, muy en el fondo, tiene un corazoncito, ciertamente marchito, pero aún recuperable. Es dificil, lo se, requiere la intervención de seres muy especiales, capaces con su sola mirada, de hacer florecer tulipanes en el desierto. Pero estos seres existen, son todavía más reales que la dama de negro, y seguro que se esforzarán en devolverte la salud. Tu mientras, no la hagas ningún caso, cuando te hable, como si oyeras llover, como mucho un amable buenos días, cuando la veas, como mucho un guiño de ojo, y a otra cosa mariposa. No la des más importancia que la que le darías a un gorrioncillo en el alfeizar de tu ventana.


Antonio Castillo. 31 de agosto de 2009 10:53

       - Hola Alicia, gracias por tu comentario. Mi texto no es muy bueno, pero si, se pueden sacar algunas conclusiones positivas. sabes lo que pienso en realidad de la lucha del bien contra el mal, dando por sentado que todo es relativo y la frontera entre uno y otro tremendamente imprecisa, que es la lucha de la Ignorancia contra la Sabiduría. El malo, en términos absolutos, en realidad es un ignorante, que no comprende nada de la esencia última del universo, no ve más allá de su propio pellejo. El que sabe un poco de aquella, ya no puede obrar el mal, es incapaz, al menos en términos absolutos.


Emilio. 31 de agosto de 2009 18:01

       - Sí, Antonio, estamos de acuerdo, la ignorancia es el mayor mal. Ella es el origen de tantos crímenes basados en el fanatismo, en la intolerancia, en la exclusión del "otro". Pero en la Blogsfera se piensa, es evidente, y la escritura no es independiente de las intenciones. El escritor puede, formalmente, ser un artista aparente y , sin embargo, estar vacío. Esa interposición valiente del Hombre contra el Destino me gusta en tu actitud. Y en tu relato, no exento de sentido del humor, tan necesario, a veces, para adquirir perspectiva y enfrentarnos a la tristeza que ocasiona el daño. Ese !alto ahí! entraña mucho de "aquí estamos" para poner barreras al Poder, a todos los "poderes" del mundo que no comprendan que sólo se puede evitar la posterior condena propiciando antes la salvación. De todos. Tu relato es una mano literaria tendida por un escritor que sabe que la vida no puede ser vivida sin los que nos acompañan y luchan por ella.


Antonio Castillo. 1 de septiembre de 2009 10:09

       - Gracias Emilio por tus escogidas palabras. La verdad es que no merezco tanto elogio. Como tu bien dices, tengo algunas ideas claras, pero ya me gustaría disponer de un ápice de tu maestría para poder expresarlas. No, mi relato está cargado de sentimiento y buenas intenciones, pero cuando lo leo, después de colgado, me parece que le falta peso específico, y no se si en esas condiciones puedo llegar al corazón de buenos literatos como tu y otros de los socios, quizás para un público más llano... En fin amigo Port, hay que ver como don Santiago está complincando toda esta historia, en la que los iniciales protagonistas comienzan a cobrar vida y el promotor se camufla detrás de incontables personalidades, me parece que la ayuda psiquiátrica la vamos a terminar por necesitar nosotros, yo ya empiezo a soñar con la "jodida" niña (con perdón). De momento me siento incapaz de salvar a Santiago.

 

 

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