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Título de la entrada: SUEÑOS
Autor: Elvirita Robles
Fecha de la entrada: Lunes, 31 de Agosto de 2009
Lugar: BLOGGER

 



Capítulo 16 º

       Sueño. Por las noches, libre de Ella, sueño. Y me despierto, me despierto tres o cuatro veces. Al abrir los ojos, lo soñado está nítido, como si fuera mi verdadera vida.        Ella, hasta que estoy bien despierta no se hace presente.
       Esta noche he soñado que soy mayor, que vivo una vida plena, haciendo lo que mi libertad me permite. He visto incluso mi rostro, ese que aparece en un comentario al texto de Antonio Castillo. Me he visto y soy guapa, me veo guapa. Pero no recuerdo mi niñez. Esta niñez que estoy viviendo ahora, llena de terror, llena de monstruos y de miedos.
       Esta noche he soñado con Morfeo. Llegó el dios a mi sueño con una mano delante y otra detrás. Luego me fue contando que vosotros, todos los que os interesáis por mí, también tenéis sueños, unos sueños hermosos, todo claridad, todo luz. Y que tenía mucha prisa, que había mucho que hacer, muchas historias que recolectar. Cuando cruzó al otro lado del espejo, ya iba vestido. Había en sus ojos, pese a todo, un hilo de esperanza.
       Esta noche he soñado con Santiago, Orfeo y La Señora de Negro. Estaban en una inmensa y yerma llanura. Era de noche, sin luna, con una tormenta eléctrica en lo alto. No llovía, en esa tierra nunca llueve. Santiago seguía en el suelo, con los ojos cerrados. Despierto desde luego, pero con los ojos cerrados. Orfeo y Ella se miraban, en silencio. Orfeo tocaba en el arpa una melodía de tristeza imperecedera. El aire venía cargado de soledad, y el infinito parecía encogerse sobre sí mismo. Yo me acerqué a Santiago, despacio. Le puse una mano en el hombro. Yo era invisible para los dioses, eso sí que lo sabía. Puse la mano sobre su hombro. Él abrió los ojos, unos segundos. Me guiñó uno, sonrió. Luego me desperté.
       Esta noche he soñado con el padre O´Connor, también. Estaba de rodillas, en la primera fila de su iglesia, rezando. Me he acercado a él, libre de Ella. Le he pedido disculpas por haberle dicho aquellas maldades, aquello de que él disfrutaba con el sufrimiento de las niñas a las que exorcizaba. Él me ha mirado con unos ojos de entereza que me han llenado de felicidad. Luego me ha dicho que no era yo, sino Ella la que hablaba desde mí, que ya estaba acostumbrado a ello. Me ha dicho que la conoce desde hace mucho tiempo, como yo, desde la niñez. Pero que ahora Ella ha añadido algo más: “ha saltado dentro de mí”. Bueno de Emilio. Y luego, antes de despertarme me ha preguntado: ¿Será Emilio el llamado para la Eternidad? Yo no sé, soy sólo una niña de seis años que sueña.
       Luego me he despertado, empapada en un sudor frío.



3 comentarios:

Alicia. 31 de agosto de 2009 08:49

       - Elvirita, tras leer el relato y constatar que aparece once veces la palabra sueño o el verbo soñar en forma de participio u otras formas verbales, he llegado a la conclusión de que lo que podría decirte ya lo hizo alguien mas ingenioso que yo: " ¿Qué es la vida? Un frenesí. / ¿Qué es la vida? Una ilusión, / una sombra, una ficción; / y el mayor bien es pequeño; / que toda la vida es sueño, / y los sueños, sueños son ". Un abrazo.


Mari Carmen. 31 de agosto de 2009 12:00

       - He aquí el mundo al revés. Es en nuestros sueños, cuando despiertan nuestros miedos y temores, y nos visitan, encarnados en los personajes de las pesadillas. Acaba el sueño y se terminó, e incluso, si ganas a los miedos y temores, sabes que desaparecerán para siempre en el mundo de los sueños. Pobre Elvirita, acaban los dulces sueños y llega...la realidad junto a ella.


Emilio. 31 de agosto de 2009 17:21

       - Voy a tratar de decir de la forma más breve posible lo que me hace pensar y sentir esta entrada: No siempre la vida es sueño, a veces los sueños son vida. Es una inversión complementaria a la frase de Calderón, uno de mis autores favoritos y, a lo que se ve, de Alicia. Otro de ellos, Santiago, está secuestrado. Pero antes de meterse en la piel de Elvirita y de transformarse, una vez más, ha conseguido que la apostilla a la reflexión de Segismundo sea verdad. P.D. : "...Y en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende", dice también el principe encadenado. Perdón, Don Pedro, usted que, al escribir El Gran Teatro del Mundo, se enfrentó con valentía a la injusticia del reparto de papeles en la vida humana, seguro que esto - lo de Elvirita y Blogsferatour - si lo entiende.


 

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