cabecera
Juegos en La Red       

BLOGSFERATOUR
Novela Interactiva


 

Título de la entrada: SAM
Autor: Elvirita Robles
Fecha de la entrada: Martes, 1 de Septiembre de 2009
Lugar: BLOGGER

 



Capítulo 20 º

       Él está sentado en una silla de madera y mimbre. Lo tienen atado con una soga humedecida en aceite. Se le nota en la cara el cansancio, la falta de sueño. Hay una multitud de personajes abajo. Samsagaz Gamyi, Sam, sube por la blanca y ancha escalera de caracol. Hay una música de cuerda y viento que perfuma el ambiente, casi inapreciable. Viene descalzo, los pies cubiertos de pelo, como es habitual en él. “Hola, Santiago”, dice. Él le mira, hace un esfuerzo y le sonríe. Tiene los ojos vidriosos, como empapados en alcohol.
       - No te preocupes, Emilio vendrá por ti. La amistad es un vínculo muy fuerte. Mira lo que hicimos Frodo y yo. Los dos solos, contra Él. Nosotros, lo minúsculo, contra Él, lo Eterno, lo inmenso. Tu amigo no podrá llevarte la carga, ésa es sólo tuya. Pero te acompañará, cargará contigo si hace falta.
       Santiago vuelve a sonreír. Agacha la cabeza. Deja que sus pensamientos caigan en el desagüe de la indiferencia. Luego levanta la vista, clava sus ojos en Sam, y con una voz delgada, casi inaudible pregunta:
       - ¿Dónde está él?
       - ¿Quién? – pregunta Sam.
       - Tolkien.
       Sam levanta la mano derecha, se la lleva al corazón.
       - Aquí – dice.
       Y luego le pone la mano en la cabeza a Santiago.
       - Y aquí.
       - ¿Somos pues únicamente lo que escribimos?
       - Sí – dice Sam – sólo eso.
       Santiago Solano cierra los ojos, llora. Las lágrimas caen al suelo. Se transforman en una pequeña semilla, una semilla que se entierra y crece, y crece, y crece. Luego, cuando alcanza el metro sesenta de altura siento que esa semilla soy yo, Elvira, Elvirita Robles.


       Ahí me despierto. Me levanto y me voy a la cocina, a la misma cocina en la que Santiago fue secuestrado. Por el pasillo oigo el batir de las alas de una mosca. La veo nada más entrar. Está en el borde de un vaso de cristal que lleva impresa la marca de una afamada marca de güisqui. Está posada en el borde de ese precipicio. Abajo hay un mar dorado. Con un rápido movimiento la atrapo. La mosca está presa entre el pulgar y el índice de mi mano derecha. Con la izquierda le arranco las alas a la mosca, despacio, saboreando cada segundo. Sonrío satisfecha. Luego la dejo caer. “Ya no vuela”, pienso.
Meto mi nariz en el vaso. “Mi padre, otra vez, borracho”, pienso. El grifo va inundando el interior del vaso. Lo enjuago varias veces. Luego bebo un poco de agua. “¡Qué gozada si pudiera arrancarle a mi padre las alas”, pienso. Ella está de nuevo aquí, en la cocina, conmigo. Me mira desde la oscuridad de su corazón. No sé si sonríe.


       Aquí Morfeo salta sobre ella y yo caigo de nuevo en la inconsciencia. Duermo sin sueños, cerca de la oscuridad, de esa otra oscuridad que ningún ojo humano puede ver. Finalmente me despierto, sobre las nueve y media de la mañana, escribo esto, lo cuelgo en La Red... y ahora vas tú y lo lees.


8 comentarios:

Pilar. 1 de septiembre de 2009 02:30

       - Me ha gustado mucho! Confieso que ando un poco perdida entre tantas Elviras, pero me pondré al día! Besos.


Enrique Gracia Trinidad. 1 de septiembre de 2009 03:53

       - Digo más o menos lo de Pilar. ¡Hay que ver qué cosas escribís, y yo con estos pelos! No me entero muy bien de nada, tal vez lo he cogido todo un poco tarde porque soy un recién llegado a la Bradomín, pero procuraré ponerme al día. Eso sí, me temo que no estaré a la altura. ¡Leñe! Y luego dicen que los poetas escribimos raro... Pues comparado con esta enjundia palabrera que os estáis gastando los sres. Yago, Emilio, Orfeo y alguno más, los que escribimos poesía somos más simples que el mecanismo de un chupete. Si nos os quisiera tendría que odiaros, pero ¡coño! no es posible. Un abrazo o algo parecido.


Alicia. 1 de septiembre de 2009 14:55

       - Los sueños, que sueños eran, resulta que hoy siguen siendo pesadillas y mientras Frodo y Sam lograron escapar de las cavernas de Ella-Laraña y contra todo pronóstico llegaron al Volcán de Orodruin en la Montaña del Destino, Elvira sigue sin poder escapar de su destino, que la escriban mentes complejas dispuestas a que cualquier nuevo acontecimiento sea justificado por el guión. Insisto, soy muy persistente. No tiro facilmente la toalla. Sin embargo entiendo a los que se han sumado a esta historia sin ponerse al día. Una verdadera locura. Yo que la sigo desde el principio, estoy de acuerdo con...¡No me acuerdo quien! Creo que fue el padre de Elvira. Dijo que yo no le caía bien por escribir lo que me da la gana. Os prometo que por lo menos eso lo consigo. Ahora que, entre los sueños, las pesadillas, la Dama Negra, el padre ebrio, la madre maltratada, la niña, Orfeo, Emilio, Santiago, Sam, Frodo y ..., el título de la obra final debiéra ser "Pilón de personajes en busca de un autor". ¿Será el autor el elegido por la Dama Negra como compañero de viaje? Y ... justo me despierto y tengo esto escrito en el ordenador. Lo inserto por si puede valer a alguién para continuar el camino. Yo por hoy me rindo.


Emilio. 1 de septiembre de 2009 19:17

       - "En que piensas, Morfeo, ¿ en el cansancio?...No, estoy seguro que no. Piensas en el camino recorrido. Piensas en lo que proyectabas tú sólo, y no estabas seguro de cómo convertirlo en un lugar. Piensas en cómo de una semilla, con el tiempo, nace un árbol, si el agua de la lluvia le llega y el sol le acompaña. Piensas en cómo eres el que eras y, al mismo tiempo, te escapas de ti mismo, porque sabes que estás en nosotros. Piensas en el juego y en la emoción, y los combinas con nombres y ficción, para descansar del transcurso. Piensas en cómo has encontrado, no sólo un barco, sino una buena tripulación. Tu, Morfeo, llevas en la mochila, no sólo a Elvirita - tu muñeca iluminada y ensombrecida por la luz del carbón de algún lugar de tu infancia - sino a todos tus personajes, porque en esa mochila llevas la Literatura, y sabes que escribir es un verbo transitivo. Por eso aceptaste transformarte en un dios menor, casi humano, y pasarle la M a un compañero, siguiendo la travesura de otro más. Y luego descubriste que un arpa es también una lira. Y una flauta, sonidos de la música total del relato colectivo que vivimos e inventamos los humanos, que deseamos llegar con los sueños a donde no siempre pueden llegar nuestras manos. Piensas y te escapas y nos alimentas con tu deseo de llegar, no a todos, pero si a nosotros. Y por eso paseas por las tierras de Tolkien, o dices pasear por ellas, para que no pensemos que todo es un proyecto original. Pero lo es.
Y es tu proyecto. Y los demás, agradecidos si nos das posada, porque en tu blog, como en tu corazón y tu mente, cabemos todos, aunque algunos nos saltemos las normas, y otros nos salten a nuestro blog. Y estamos ahi porque te inventas a Sam, y a casi todo. Pero lo que te creas es tan real, que nos hace caminar hacia un fin, cuyo resultado ya está aquí. 100, 200, 1000 páginas...¿qué mas da...? Elvirita no es amiga de la Muerte, por mucho que lo parezca. Es amiga de la Vida. Y nos la das cada día. Con nuestra amistad, admiración y afecto, Port, espero que en nombre de todos.


Emilio Porta. 1 de septiembre de 2009 19:34

       - Alicia: quiero agradecer tu entusiasmo, tu dedicación, nivel y cultura literaria, tu buen hacer. Acabo de tener unas palabras para Santiago, que me han salido del alma. Pero ahora, aprovechando lo mucho que me gusta tu labor entre nosotros, aprovechando todo lo que, aparentemente, desde fuera - espero que muy pronto desde aún más dentro - nos has dado quiero hacer una pequeña reflexión y pedir disculpas a todos aquellos que pudieran pensar que estoy o estamos algunos escribiendo en exceso. Puede que sea cierto. Puede que, a lo mejor, hayamos tenido más tiempo...o hayamos perdido la noción de lo que estamos haciendo. Pero no se trata de cantidad. Se trata de la cualidad intrínseca de sentirse escritor, fuera de toda medida, fuera de todo reconocimiento. Yo sólo quiero ayudarnos a todos. Estar a "nuestro" lado. Tenía la amistad un poco restringida antes de entrar aquí. No conocia a muchos de los que ahora son ya mis amigos y pensaba que era dificil esto de quererse, reconocerse, en medio de la vorágine que supone la vida, el trabajo obligado para sobrevivir, la falta de tiempo. Pero he aprendido algo que estaba empezando a olvidar. Los otros no sólo unos, son varios. Y nada quita nada a nadie si eres capaz de tener - si la salud te respeta - la mano tendida y la mente abierta. Yo he aprendido muchas cosas este verano. La más importante de todas es que el mundo puede moverse sin un individuo. Pero ningún individuo puede moverse sin el mundo. El mundo, nuestro mundo. Un abrazo.


Morfeo. 1 de septiembre de 2009 23:25

       - Tranquilos, que no cunda el pánico..He recuperado mi letra perdida. Anoche Manuel me la mandó envuelta en un hermoso papel de regalo. Y ya estoy de nuevo en vuestros sueños. Pronto alcanzaré a esa pareja de dos miserables casi pensamientos que tienen a Santiago Solano así, maniatado, como si fuera un ladrón, o un asesino. Mientras escribid, que como dijo el poeta, ese gran poeta, EGT: sólo somos lo que aquí escribamos.


Orfeo de Tracia. 2 de septiembre de 2009 00:36

       - ¡Ah, Morfeo! Señor del sueño, hijo de la noche, hermano pobre de Tánatos, cuida el tiempo que pasa entre tus manos porque se acerca la mañana y el resplandor agita la adormidera que plantaste en la cueva donde agitas las manos de tu padre Hipnos. Recuerda que a los ojos de Ovidio, el padre Zeus, siempre cruel y vengativo, te asesinó por darnos a los hombres secretos de los dioses. Aunque todos sabemos que aprendiste a resucitar por ti mismo. Yo, Orfeo, igual que tú menos una letra, porque soy más humano mientras tú eres más dios, he dejado de tocar mi música para dormir a las fieras y a los inmortales y no sé si tocarla ahora para que tú descanses. Puedo hacerlo, no lo dudes, se contaron muchas mentiras sobre mí. No es cierto que las mujeres tracias me matasen y mi tumba la visiten en Lesbos. Sigo vivo porque Eurídice, previsora, se agachó cuando volví el rostro y jamás la perdí saliendo del Hades. Estamos juntos y es ella la que me susurra que entone para ti la música más dulce de mi lira. Así que tal vez proporcione algún descanso para la fatiga de tu espíritu. No dejaré que tu ánimo vacile pero cuídate de los narcóticos de la fantasía porque pueden llevaros a ti y a tus corifeos a ahogaros en la laguna Estigia para siempre y amí no me apetece cantarle a los muertos. Vale.


Emilio. 2 de septiembre de 2009 06:15

       - Este comentario de Orfeo de Tracia es también el libro, forma parte del libro. Y espero que te haya gustado, Soledad. Es lo que te quiero decir en la página de Manuel, la novela no es sólo la historia de Elvirita y sus problemas y los de los suyos...Es más, yo quise acabar con el tema de su salvación en el primer escrito que apareció: La Fuerza Interior. Y el tema de su salvación está acabado, eso pienso. Ya está salvada. Vive. Y ahora...¿Tu no crees que un escrito como el que nos acaba de poner Santiago ahora en uno sus múltiples personajes merece la pena?. Seguro, o poco te conozco, que piensas que si. Un beso, Sol, desde todas las páginas.

 

 

Pie página