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Título de la entrada: AGARROTAMIENTO
Autor: Morfeo de Vetusta
Fecha de la entrada: Miércoles, 2 de Septiembre de 2009
Lugar: BLOGGER

 



Capítulo 22 º

       Para Orfeo de Tracia por el dulce narcótico anti fantasía con el que me obsequia; y para Rosa Jimena por su poema titulado "En estado puro".


 

       Me tienen retenido, Rosa, maniatado, en esta altura anónima y cruel. Pero tus versos han venido de lo más alto en forma de gotas de lluvia. Es verdad también que me han torturado, que me han dejado ciego, que no puedo leer; pero la frescura lacustre de tus versos persiste en mis labios después de tanto tiempo. No recuerdo ya la sonrisa, ni la almohada; ni la caída de tu primer diente. En estado puro de abandono sigo, en este lado de las palabras.
       Ahora oigo el murmullo de las voces de los indigentes, abajo, en los soportales de la plaza de la catedral; pero en aquel tiempo en el que todavía Ana Ozores era de verdad, no como ahora que es una estatua de bronce, bajo un paraguas, en una esquina, muy cerca de la Gran Taberna. Oigo aquellas voces exasperadas retumbando como disparos en la quietud de la noche de Vestusta, no sé por qué. Las oigo y dejo que las imágenes vuelvan.
       Me veo entrando en el comedor social, ya sabéis el que había, no sé si sigue todavía allí, al lado mismo de la Facultad, antes de entrar en la plaza del Padre Feijoo. Allí está ella, Mercedes, alta, con gafas y arrugas, con los labios pintados, en la puerta, cobrándonos las cincuenta pesetas de la comida. Y detrás de ella el mostrador. Y detrás del mostrador las monjas, con su hábito blanco y negro, entre perolas y humos, bailando una danza de olores a repollo y poyo frito; y alguna manzana ya muy pasadita. Yo llevo mi bandeja. La comida huele a pueblo, no sé si a humo, pero sí a días olvidados, a caminos llenos de barro, arriba en la montaña. Es escasa, pero está buena. Las chicas del Servicio Social nos atienden con diligencia. Yo voy siempre solo. No tengo amigos. Por tener no tengo ni dinero para la comida de todos los días, como para irme de cañas.
       Luego salto al otro comedor, al de beneficencia, a ese comedor al que entro enseñando mi carné de pobre, a ese comedor al que se apuntan todos los borrachos, todos los desarrapados, todos lo sin techo de Vetusta. Estoy allí, también; sentado en una esquina, bajo la escasa luz de una lámpara de aceite. Mercedes me ha dicho que me ponga siempre allí, que allí ellos no me molestarán. Esta comida es distinta, es como si uno bebiera el agua de lluvia directamente de las hojas del castaño. Hay un olor fuerte, entre vino avinagrado y sidrería atestada de clientes. Las ropas de algunos de los comensales están rotas y sucias.
       Tengo miedo, el mismo miedo que siento ahora. Pero entonces estaba ella, Mercedes. Ella siempre me regalaba una manzana, para la madrugada; que la noche es muy larga. Me miraba con los ojos de madre que nunca fue, desde su altura de asturiana venida a nada. Ahora es distinto, estoy atado, ciego, con un agarrotamiento en la lágrima que cae de mi ojo izquierdo.
       Ella, Elvirita, dice que esa lágrima cuando llega al suelo se entierra, y se alza, y se convierte en algo que forma parte de ella. Yo no lo creo. Ella es un personaje. Yo soy una persona. Alguna diferencia habrá.


12 comentarios:

Orfeo de Tracia. 3 de septiembre de 2009 03:08

       - Desde que puse las primeras notas de mi lira, regalo de Apolo, en un escrito de Santiago Solano o de su secuestradora Elvirita, he estado meditando. Después, alguno lo sabrá, he inventado la cítara de nueve cuerdas en honor de las musas. Cuando la toco dicen que se amansan las fieras y que los árboles y las rocas bailan. Nunca los he visto hacer eso pero si con mi música logro apaciguar un tanto a los hombres ya me doy por pagado. Como buen hijo de Calíope, la musa de los cantos épicos, el tiempo me es ajeno, así que tanto da que inventara la cítara en los tiempos antiguos como que la haya vuelto a inventar ahora, al arrimo de vuestra escritura En esta situación no intento apaciguaros a los componente de esa ERA BRADOMÍN, pero sí llevaros al orden de las escalas tónicas adecuadas para que vuestra música de palabras sea alimento de gozo en los oídos de los humanos y no ocasión de más penumbra. Cuando viajé con los argonautas, marqué con mis notas el ritmo de los remeros. Jamás he vuelto a marcar ritmos ni lo pretendo ahora, pero sí tocaré de nuevo para que, como entonces, las sirenas se suiciden de envidia porque prestáis más atención a mi música que a la suya y así, dejaros el camino expedito para alcanzar vuestro Vellocino de Oro, que como bien sabréis no es ya aquel Crisomallo alado que terminó siendo Aries, sino vuestro “escrito de escritores” que, se llame Elvirita u otra cosa, merece mi aprobación por lo desmedido de vuestro esfuerzo y las ansias de vuestras particulares liras.

                   Desde mis árboles os miro,
                   desde el susurro de sus hojas
                   contemplo siempre vuestra voz
                   y me complace la mixtura
                   que os empeñáis en escanciar
                   para que dioses o mortales
                   alcen su copas y se tornen
                   más humanos los primeros,
                   más divinos los segundos.

       Con daros una noticia que desconoceréis, acabo. Sabed que ese Valle-Inclán que preside vuestro grupo, al socaire de su heterónimo Bradomín, es uno de los pocos mortales que tras pasar la Laguna Estigia, conservó su memoria para sorpresa de hombres e inmortales. He hablado con él en los Campos Elíseos del Hades, donde reside en gloria para siempre, y se siente halagado con vuestra asociación y vuestros empeños.
Vale. Orfeo de Tracia.


Orfeo de Tracia. 3 de septiembre de 2009 04:06

       - Señor Solano, resucite, repárese, alce el ánimo, regálenos su estro. Que su barco navegue por aguas amables. Su admirador.


Mercurio. 3 de septiembre de 2009 04:06

       - Esto me gusta, la posibilidad de que las personas interaccionen con nosotros..de esa forma no sólo vivimos en el mito, volvemos a pertenecer a la realidad. Ya era hora de que vosotros os reencarnarais en nosotros, no al revés, ha sido siempre. Iré volando, seguramente, hasta el Olimpo - estaba de vacaciones...- y le comentaré a Zeus que, en un lugar del siglo XXI, en la Tierra, unos cuántos escritores se están metiendo en nuestros cuerpos. El es un Dios Mayor...bastante viejo, además, en la otra aceptción...y con poco sentido del humor...pero hablaré con mis colegas de confianza...incluso con Afrodita, a la que le encantan los "saraos" y veremos si podemos echaros una mano desde los cielos o los avernos, que también bajamos a tomar una copita por allí de vez en cuando. Eso del Hades...está bien...pero mira, yo, que soy de Correos - era de Correos ahora soy de hotmail - le llamo a las cosas de un modo más ligero. Ese Orfeo tiene una gran imaginación y cultura...pero la música le ha trastornado un poco.


Leopoldo Alas, "Clarín". 3 de septiembre de 2009 04:17

       - Ese escritorzucho, supongo que de Oviedo o alrededores, mi ciudad, porque es mía, a la que ahora la llama Vetusta, como en La Regenta, debería saber que después de mi descripción de ella y de que estoy retenido en otro tiempo, poco más hay que decir. Deberia, además, tener un respeto por sus predecesores y, al menos, citarnos. Nunca he sido de homenajes, pero uno tiene su corazoncito. Está bien escribir en largo y en corto, en eso yo también fuí de los vuestros. Bueno, de todas formas, contaís con mi bendición...a pesar de que la Iglesia, en su momento, me puso a caldo...


Orfeo de Tracia. 3 de septiembre de 2009 04:25

       - Y hablando al que firma como Mercurio. Amable señor, no deje que las Moiras le confundan y Láquesis juegue con el hilo de su existencia mientras presente o futuro le confunden. Mi música si, me ha transtonado para siempre pero aún así, alcanzo a comprender que camina usted por tierras peligrosas. Yo se de eso tras rescatar a mi amada Eurídice. Los dioses están viejos y afortunadamente yo no soy un dios sino un humano hijo de una musa tan solo. No me he metido en el cuerpo de una divinidad sino que he escapado de ellas para vivir junto a ustedes. Y ustedes mismos tampoco son dioses y no creo que lo pretendan. Mortales afortunadamente, eso es lo importante. Lo demás, vanagloria como usted avisa. Ha debido enloquecerme mi música sin duda. Va mi retrato para que usted compruebe que soy ciertamente del mundo del más allá aunque frecuente el suyo en que me siento dichoso. Suyo en todos los mundos.


Mercurio ó Hermes, como guste. 3 de septiembre de 2009 08:17

       - Mire Ud., señor Orfeo, aunque no acostumbro llamar señor a los humanos y Ud. dice que en parte lo es...pues con su pan se lo coma, su mortalidad, digo..yo, de esas cosas no entiendo. Entiendo de comercio y de viajes, pues no en vano, además de esas "alitas" que algunos me ponen y yo acepto, soy el dios advocador de esas dos cosas. Si Ud. quiere puede decir que soy anónimo, pero si realmente soy Mercurio, como es el caso, ¿ me puede Ud. decir como c...voy a firmar ?. Quizás Ud. prefiera Hermes, mi otro nombre en la mitología...pero mire, déjese de historias. Ud. que, precisamente, inunda de "músicas celestiales" a sus compañeros debería tener un poco más de respeto a los que, no lo dude, estamos por encima ( en el sentido fisico y mitológico, claro) de ustedes. ¿Que no...? Pues aténgase a las consecuencias...Ud., bardo de tres al cuarto, no sus amigos que le acompañan.


Hermes ( Mercurio, lo mismo, vamos). 3 de septiembre de 2009 08:23

       - Y su retrato me lo paso por las alas...Un pequeño truco para despistar...¿Quién le ha prestado el rayo infográfico para colgar un negativo como si fuera una imagen fantasmal?. Sí, evidentemente el poeta es un fingidor, como decía Pessoa, pero la foto es un fraude. Qué demostración más banal... Por lo demás, le agradezco algunos de sus aciertos liricos y de su pensamiento...que, en fin, no está mal, para ser de un semi-mortal.


Afrodita. 3 de septiembre de 2009 08:30

       - ¿Estás agarrotado Orfeo-Morfeo? Mercurio me ha hablado de ti con una cierta simpatía...¿quieres que mis manos te curen? ¿necesitas amor? El amor de una diosa no es cosa de tu mundo, pero si quieres quedamos en el Hotel Principado de Vetusta y, en un rato, con un pequeño masaje cervical te pongo en forma. En eso de "Salvar a Santiago", ¿puede ir incluida la simpatía y sabiduría - de belleza no hablo por pudor - de una diosa?


Fernando Álvarez. 3 de septiembre de 2009 08:43

       - ¿Por qué el planeta se llama Venus? ¿Se podría llamar también entonces Afrodita? ¿Por qué los romanos quisieron enmendar la plana a los griegos ¿ No soy un experto en mitología, pero lo que señala el señor dios Mercurio y que se aplica también para Zeús y Jupiter, es verdad. He pasado por aquí y me ha resultado curioso el tema... ¿Alguién me lo podría aclarar? ¿ Ud. mismo, quizás, señor Orfeo, que parece tan erudito ?


Emilio. 3 de septiembre de 2009 09:31

       - "Ella es un personaje, yo soy una persona" dices al final...en una emotiva y preciosa frase... Pero ser una persona en distintos personajes no está mal. A mi me gusta. Porque, al fin y al cabo, ¿qué somos las personas sino personajes de ese gran relato que es la vida?. Tu eres un experto en el juego de las muñecas rusas. Aunque hayas vuelto, Santiago, en la forma de Morfeo de Vetusta, te estás empezando a salvar. Porque has regresado al sabor de la manzana que te guardaban para la noche...y eso, ese calor del buen recuerdo, alimenta. Por cierto, qué bien escribe este Morfeo... A Clarin que no le haga caso. Estarà enfadado porque no le puede dar la réplica. O si.


Escritores en Red. 3 de septiembre de 2009 09:39

       - Yo, una pobre niña de seis años. No me entero de nada. Bueno, de algo sí. Seguís peleándoos, pasándoos por el ala lo que no os gusta, provocando. Jugáis como niños, como yo, al juego más viejo de la humanidad, aquí en este mundo digital. Pobres humanos, pobres dioses, todos avocados al mismo y cruel destino. Para ser una niña de 6 años no me expreso mal del todo, ¿no? Sigo preguntándome: ¿Qué diferencia hay entre un ser humano y un personaje? Perdonad pero la pregunta se repite una y otra vez, hasta el infinito, en esas calles del ayer, en esa ciudad llamada Vetusta.


Joseph O´Connor, párroco de Killarney. 3 de septiembre de 2009 09:59

       - ¿Cómo te vas a expresar mal, si tienes al Demonio en el cuerpo ?. Él te ha tentado, te hace tener una inteligencia superior, él te lleva a manipular a todos los que a ti se acercan, él, el Angel más inteligente, no la Dama de Negro. Ella me detuvo cuando iba a intentar curar tu espiritu...Pero yo ya nada puedo hacer, bien lo sabeís. Y más ahora con esos extraños espíritus juguetones y esos otros díoses - me voy a volver loco - que salen y entran en tu mundo...Vetusta, qué palabra tan rara. En Irlanda no la conocemos. Aunque es vieja, ¿no?. Anciana, me dice Susan, que ha venido a visitarme. Anciana como yo.
Y no, no hay diferencia, todos somos personajes de Dios.


 

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