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Título de la entrada: LOCURA Y ETERNIDAD
Autor: Elvirita Robles
Fecha de la entrada: Jueves, 3 de Septiembre de 2009
Lugar: BLOGGER

 



Capítulo 23 º

       Antes del violonchelo, antes de la música del violonchelo, antes de todo esto que he sido, hubo en mi vida poco más. Recuerdo Manderley, digo, aquel nueve de agosto de dos mil nueve, sentada, agazapada tras los ojos de él, de Santiago Solano, llamándole, escondida tras aquella pared de locura, tras aquella ventana de eternidad. No recuerdo que estuvierais vosotros allí, los que habéis venido después a darme de comer, a hacerme crecer, a darme forma, a invitarme a ser lo que soy. Gracias Miguel, Emilio, Alfonso, Antonio, Carmen, Alicia, Félix… Gracias a todos, incluso a los no nombrados, tan importantes como el que más. Pero lo siento. Sólo recuerdo el muro y la ventana, allá adentro. Finalmente el sonido del teclado. Las palabras irse emparejando, empujándose unas a otras, enfrentándose unas a otras. Y seguidamente la licuación, el irme deslizando, el irme encorsetando en aquellas palabras. ¿Recordáis?
        Elvira, el diez de noviembre de dos mil nueve, con sólo seis años, en el recreo, le puso la zancadilla a su maestra. La educadora depositó todo el peso de su enorme cuerpo sobre la mano diestra. Resultado, se rompió la muñeca. Cuando le preguntaron a la niña por qué había realizado tal maldad, ella dijo que la culpa no era suya.
        Luego, todos sabéis lo que ha pasado. El estallido de la vida. El paso lento de la vida. La vida misma abriéndose paso a través de la maleza de la oscuridad. Por eso estoy hoy aquí, con la verdad, con la sinceridad en la boca. No más mentiras. Y todo, vosotros lo sabéis bien, porque estoy agotada, soy ya muy mayor, pese a esa foto que he puesto en mi bitácora, en lo mejor de mi vida. Me he ido construyendo y consumiendo con cada palabra vuestra, en cada alegría y tristeza vuestra, en cada comentario. He sido vosotros, he visto vuestra alma, alguna vez. Sí, he llegado hasta donde he llegado, hasta este punto, hasta este punto y final.
       Y ahora, en el ocaso de mi vida, de mi larga vida, quiero haceros una confesión. Antes de dormir para siempre, tengo que decirlo. No puedo irme así, con esta angustia en el alma: He secuestrado a mi Padre, lo he eliminado de mi vida, lo he atado en las tinieblas, lo he dejado ciego, sin el sustento de las palabras, sin nada. ¡Pobre Santiago, Santiago Solano, mi Padre! Ahora que vuelvo a la nada, a aquella habitación a oscuras, no sé si fue buena idea vivir la vida así, alegremente, como si la eternidad de mi Padre fuera una broma de los sentidos.        


12 comentarios:

Emilio. 4 de septiembre de 2009, 2:16

       - Pues es un texto absolutamente maravilloso para final. Si vienen otros, desde mi punto de vista, habrá que adelantarlos, eso visto lo que hay ahora...Elvirita, ya lo dije hace tiempo, salvada está. En realidad siempre lo estuvo. Y a lo que se ve, ha liberado de su secuestro a Santiago. Vamos a ver como los semi-dioses, los dioses mayores y menores y el resto de los espíritus, cuando salgan de la audición de la música de Orfeo, se lo toman. Yo me lo voy a tomar con café, que a estas horas de mañana, con la que cae, y dado la que me espera en el resto de la jornada, es un buen modo de que la sangre riegue un poco mejor la cabeza y las alas te permitan sobrevolar el bosque de la andadura laboral del día. Y, repito, si viniera algún texto más sobre los personajes "familiares" o "adyacentes" de Elvirita, habrá que buscarles su espacio. Como si se te ocurre alguna otra cosa, que, para que nos vamos a engañar, se te ocurrirá. En cualquiera de tus múltiples "fingimientos", tan sinceros, brillantes y productivos.


Mari Carmen. 4 de septiembre de 2009, 7:44

       - Suscribo lo dicho por nuestro querido Emilio, un gran texto para un gran final. Una gran salida teatral, girar la cabeza y marcharse lentamente por el aforo. Viví con emoción el comienzo del proyecto. Un mismo principio, para distintos finales, según el prisma de la mirada de cada autor. ¡Fascinante! Relatos encadenados, buena idea Emilio, me gusta el resultado de los tres textos juntos. Disfruté en tu blog, ha sido todo un honor. Pero ahora estoy cansada y confusa. ¿Recordáis el comentario de Alicia sobre el juego de las prendas? Ésa es la sensación que me trasmitían los últimos relatos, llenos de guiños, textos personales en los que no tenía cabida, incluso, impedía su comprensión. A pesar de lo dicho, he disfrutado...ha sido una gran experiencia.


Alicia. 4de septiembre de 2009, 11:29

       - A mí no me importa tanto el final sino el haber podido trabajar en equipo, aunque a veces no he conseguido coordinar bien con todos. Hemos trabajado juntos y hemos compartido sueños y pesadillas. Las cosas no suceden, se hacen, que es justo lo que hemos llevado a cabo, HACER. Creo que en el camino cada uno ha ido haciendo distintas cosas, acaso por que los objetivos personales eran distintos. Santiago se embarcó en una misión titánica ya que según Einstein apuntó "los problemas importantes no pueden resolverse en el mismo nivel de pensamiento en el que se generaron por lo tanto es conveniente cambiar el paradigma". También hay que tener en cuenta que los que estudian la Teoría del Caos dicen que un mínimo cambio en las condiciones iniciales de un proyecto pueden generar cambios inmensos dentro el mismo, el llamado efecto mariposa. Como cro que está ocurriendo. Resumiendo, para todos y en especial para Santiago, en lo que he podido participar, he disfutado un montón. Cuando no he podido participar, o no lo he hecho coherentemente, creo que ha sido por que no me tocaba esa parte del guión. Santiago,gracias de nuevo por la oportunidad de ser y estar aquí. Un abrazo a todos.


Emilio Porta. 4 de septiembre de 2009, 12:53

       - No se os puede perder...dios bendito, qué pareja, Alicia y Mari Carmen...vaya nivel humano y de pensamiento y escritura. Como no es mi espacio no me puedo - no quiero ahora - extender...Pero el aire del Norte ha venido, viene, cargado de sabiduría, sensibilidad, cultura y bien hacer. En el blog de todos a lo mejor pongo algo más concreto. O en el mío.


Zeus-Júpiter y todas sus acepciones. 4 de septiembre de 2009, 18:53

       - Jamás, lo ois, jamás, os permitiré ser eternos. Porque si fueraís eternos seriaís como yo. Vuestra única eternidad es el instante. Aprovechadlo bien. Y Ese instante va más allá siempre de vuestros deseos. Leed, por Dios - es un modo de hablar - leed...¿no decís que sois escritores? Pues leed lo escrito. Me da la impresión de que leeis más lo vuestro que lo de los demás. Me da la impresion de que os tomaís a broma cosas que son serias y, con demasiada gravedad, cosas a las que hay que aplicar una cierta ironía. Me temo que estaís demasiado centrados en vosotros mismos, en vuestras opiniones, en vuestras ideas. La Vida, sabedlo, habla por si misma. Y ninguna historia es más "importante" que otra. Todo se confunde, va hacia adelante, hacia atrás, avanza, se detine...Si, en parte tiene razón Manuel con lo de los arquetipos, pero le falta decir una cosa: vosotros mismos, los componentes de esta "troupe" sois arquetipos. Yo sabía que los humanos no escuchabais, pero ignoraba, pese a ser quien soy, que no sabiais leer. Estais llenos de ideas preconcebidas, de prejuicios, de pseudoimportancia, de falta de generosidad. Y, sobre todo, hablaís muy a la ligera. Deberiais ser mas viejos. Si me habeís inventado deberiais saber más que yo. Y no es así. Mirais, pero no veis... Podía llegar el momento de los rios de lava y acabar con vosotros, con casi todos vosotros, menos las chicas...Ellas son más discretas, tienen más amor en sus actitudes. Pero vosotros, los creadores del género masculino, no sois capaces de respirar, pensar, caminar, reir y dejar de miraros al espejo. Ellas saben más. Por eso, en general, tienen un ego menor que el vuestro. Yo no necesito ego, soy el Máximo Ego. Fíjaros que os cree para...yo que se para qué...Pero bueno, eso es otro tema. Así que, queridas criaturas, además de decir que os quereis, quereros de verdad. Además de pensar en vuestro relato o comentario, leed con atencion los de los demás. Y, sobre todo, no os perdaís en pequeñas disputas. Al fin y al cabo, da lo mismo. Ocurrirá lo que tenga que ocurrir. Cuando os convencereís que sois muy poquita cosa... Tiene mérito Santiago. Ha tratado salvarse él mismo en el mismo bote que vosotros. Se dejó hasta secuestrar por su propio personaje. Ha trabajado, ha luchado, se ha matado por la Blogsfera. Y ha escrito como los ángeles, esos seres tan cercanos a mi. Así que, queridos, como yo no soy Santiago Solano, ni Orfeo, ni Morfeo de Vetusta, ni, por supuesto soy Elvirita, como yo, de verdad, soy el Sumo Creador vuestro, insolentes marionetillas del Destino, sólo os queda una cosa: ignorarme y seguir luchando por esa cosa en la que estaís metidos. A lo mejor, codo con codo, me estropeaís el Plan.


Mari Carmen. 5 de septiembre de 2009, 7:36

       - Si por algo he sentido predicción por los dioses griegos, es porque albergaban, los mismos sentimientos que los corazones humanos. Con sus odios y rencillas, con sus devaneos y sus amores, eran envidiosos...casi mortales. No se quién eres tú, me da igual. No levantes tu dedo acusador lleno de reproches, no lo acepto. Llegamos hasta aquí por distintos caminos, a la llamada de Santiago, sin preguntar, sin cláusulas. Pusimos el alma en cada relato, con la intención de que pudiera ser de utilidad en su proyecto. ¿Que nos recreamos en nuestros propios relatos? Eso, te lo acepto en parte. Cada relato, es como una criatura tuya que lanzas al mundo. Te gusta saber su evolución, creo que eso es propio del genero humano. ¿Qué nos perdemos en nuestras propias disputas? ¿Acaso eso es malo? Una de las actitudes que tiene el ser humano, y que le diferencia de los animales, es poder hablar, conversar, discrepar...y eso, creo que nos engrandece, aprendemos y nos hace más sabios y mejores personas.


Zeus/Júpiter. 5 de septiembre de 2009, 10:04

       - Eso está bien, Mari Carmen. Me gustan los humanos valientes. Y tú lo eres. En el fondo a mi me gustaría ser uno de los vuestros. Yo sólo quería poner, como espejo, vuestra propia inteligencia y sensibilidad enfrente de vosotros mismos. A las escritoras como tú, que luchan por sus convicciones y por su modo de ser, que empuñan la bandera de la rebeldía contra los ciegos designios de los dioses, el Cielo les protege. Me ha encantado que, en el fondo, los griegos te gustemos. Tenemos nuestros defectillos, claro. Fíjate que yo soy menos serio de lo que me pintan (en realidad odio ser el dios Mayor)...pero los otros me han puesto arriba en el Olimpo, que no es más que un monte un poco más alto que el Urgull o el Gorbea. Y que nadie sabe donde está. Cuentas con mi amistad. Y con la de Atenea, Minerva para los romanos, empeñados en cambiarnos el nombre. Eso, los nombres, son lo de menos, lo importante son las actitudes. Atenea, diosa de la sabiduría y de la guerra, es más partidaría de la primera...lo se muy bien. Se pasa la vida en las Bibliotecas...y en vuestro blog, aunque no lo dice. Un saludo divino y un abrazo humano.


Nanny Ogg. 5 de septiembre de 2009, 12:45

       - Envié mi relato a Santiago Solano hará como una semana y me fui de vacaciones, de modo que hasta hoy no lo había visto publicado, ni había leído los comentarios ni había podido seguir la historia de Elvira. Hoy me he leído de un tirón todo y, después del atracón, después de secuestros y discusiones de dioses y lecturas sobre arquetipos sólo puedo decir que ha sido un placer poner mi pequeño grano de arena, que todas las historias han aportado una visión única y diferente del tema y que de todos he aprendido algo. En realidad he disfrutado tanto que me da pena pensar que se acabó todo. Me ha encantado hablar en nombre de todas las diosas oscuras y quiero agradecer todos los comentarios que dedicaron a mi porción de historia. Y a Santiago darle las gracias por la oportunidad de colaborar en este salvamento y de descubrir tantos buenos escritores. Y, por supuesto, que me pienso apuntar a cualquier otro proyecto -parecido o no- que se pueda porque me he divertido muchísimo. Saludos.


La pared. Una pared cualquiera. 5 de septiembre de 2009, 20:43

       - Soy la pared del cuarto en que Santiago Solano concibió a Elvirita. La pared frente a la cual estaba la mirada de Santiago, la pared que, aún opaca, reflejaba la inexistencia de todos los personajes, el de ella misma, el de él mismo. Soy una pared vieja también, como todas las paredes que acostumbran a ocultar los sueños. Yo, mientras ellos viajaban por las páginas de lo que ha sido, será, su libro, vuestro libro, seguía estando aquí. Quieta, callada, firme, aunque resquebrajada, esperando el regreso. Y ella ha vuelto, ellos han vuelto. Porque Santiago salió a pedir ayuda, porque quiso compartir la esclavitud y la liberación, la oscuridad y la luz, la ausencia de aire y la brisa que parecía soplaba fuera. Yo soy también una pared muy vieja. Las paredes, dicen, no pensamos. Ni siquiera se nos concede la posibilidad de hablar. Pero no es así. Todo lo inanimado tiene vida, puesto que lo tiene lo pensado. Y quiero decir una palabra: la pared no es más que una pequeña metáfora del gran muro. El muro sigue ahí. Es un muro inapelable. Aisla la mente del corazón, aisla la realidad de la irrealidad. Sólo con la fuerza infinita del lenguaje solidario, del esfuerzo común, se le puede derribar. Y con la comprensión, el entendimiento, y dar más que recibir. Yo se lo que es la prisión, porque se lo que es la libertad. Yo estoy en medio. Parece que detengo, pero también puedo ser refugio. La soledad intrínseca del hombre es la sensación del abandono. El silencio es la respuesta más fácil. Es la huida. Elvirita, Elvira, dicen que sigue aquí, encerrada, ya anciana. Pero yo la siento volar.


Santiago Solano. 5 de septiembre de 2009, 23:04

       - La verdad. Me emocionan vuestras palabras. Vuestra pizca de nostalgia de lo que ha pasado. Pero miremos al futuro, a lo por venir. Tuve una tía que ante una telenovela decía: "mañana, mañana, acaba". La pobrecilla ha fallecido ya, hace dos años, la telenovela sigue. Y todo porque detrás de la serie hay personas como vosotros, con ganas de hacer cosas. Espero que estéis a la altura en lo que se avecina. Porque nosotros estamos aquí… y somos escritores. ¿O no?


Alicia. 6 de septiembre de 2009, 5:46

       - Por partes. Primeramente responder a quien halla tomado la personalidad de Zeus. No estoy de acuerdo con las matizaciones que haces refiriendose a las chicas. No me he sentido identificada y además me ha extrañado que ninguno de los chicos te haya rebatido, he dado tiempo y antes de cerrar esta capítulo me veo en la necesidad de aportar algo al respecto, ya que ellos no han considerado oportuno hacerlo. Hablas de ser discreto, de amar, de pensar, de caminar..¡ Es que no has leído a Manuel y a Emilio!. Los cito a ellos por ser a los que más he intentado darme el placer de leer entre lineas. ¿No te parece que con estos verbos también hay que tender a la globalización? Reconozco que este proyecto con tanto cambio de personalidad - gracias Santiago - me he terminado centrado en lo qué se dice y no en quién lo ha dice, Zeus siento que no hayas conseguido lo mismo. Creo que ha sido un modo de disfrutar más. Por mi parte Santiago soy, que es lo principal, he llegado hasta aquí disfrutando, que es importante. Estaré, y no me preocupa a qué altura porque sé que aportaré lo que pueda, lo mejor que sepa y si el tiempo y las circunstancias me lo permiten. Gran Director, queda todo en tus manos, cómo lo ha estado hasta ahora. No me has engañado. Has dirigido todos los instrumentos de esta orquesta de modo magistral para que todo fuer hacía dónde tú querías, aunque en el desarrollo de la partitura hayan aparecido algunas notas discordantes. Un gran abrazo.


Zeus. 9 de septiembre de 2009, 7:16

       - Estoy acabado, mis fuerzas no dan para más...intenté ser como uno de vosotros pero es imposible...me respondeís con argumentos de tal magnitud...que toda mi estructura se viene abajo...Ruedo por la ladera del Olimpo, Alicia. Convierte, tu que sabes, mis rayos que fulminan en rayos de amor universal. Nunca he sabido realmente bajar a la calle. Hora es de hacerlo...yo que me puedo, al menos eso, todavía, elegir las calles de cualquier lugar de la Tierra. Me pasaré por Bilbao. Cuentan chistes sobre los de Bilbao que a veces me involucran.
Pero son buena gente. Un día vino Mercurio con sus "bromitas" y me contó éste: "Fíjate si Jesús era humilde que, pudiendo nacer en Bilbao, nació en Belén". Le dí un guantazo. En aquél momento mi sentido del humor era escaso.

 

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