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Título de la entrada: EL FÁRMACO
Autor: Miguel Ortega Isla
Fecha de la entrada: Martes, 18 de Agosto de 2009
Lugar: BLOGGER

 



Capítulo 3 º

     Los padres de Elvirita consultaron a los mejores especialistas del mundo. La niña padecía una extraña enfermedad casi desconocida que conducía a la esquizofrenia. El caso conmocionó a la opinión pública, y como la madre de Elvirita aparecía constantemente en Internet por pertenecer a una asociación literaria denominada ESCRITORES EN RED, recibió una llamada de un afamado doctor suizo que ofrecía, sin garantizar nada, tratarla gratuitamente con un nuevo fármaco que no se había experimentado nunca.
     El tratamiento, muy complejo, debía realizarse en su clínica de Zurich durante 387 días, extraña cifra que no explicó. Sólo nos queda esperar: los creyentes confiando en Dios, los racionalistas en la Ciencia.

 


12 comentarios:

Santiago Solano. 19 de agosto de 2009 00:42

109 Presentes
278 Ausentes
387 Total

     - Siento comunicaros, amigo Emilio y amigo Miguel, que La Sombra del Mal sigue planeando sobre Elvirita; y, me temo que algo peor, que quizás sobre todos nosotros también. Ya sé que Emilio la destruyó en su entrada del 17 de agosto, y que la enterró para siempre jamás, lo que dejaba zanjada la cuestión. El próximo 10 de noviembre Elvirita no pondrá la zancadilla a la educadora, ni, por lo tanto ocurrirá el accidente de tráfico. Ayer parecía todo resuelto. Había pese a todo el problema de las palabras robadas por La Sombra en su huida hacia la nada, que nadie le dio mayor importancia. Se quedó ahí, en el aire, algo suspendido en el sinsentido. Algo inexplicable, tanto como “el halo de luz invisible” que salió del alma de Elvirita. Pero hoy Miguel Ortega Isla nos manda este texto extraño, enigmático, de sólo 109 palabras, cuando lo lógico es que fuera 387, que es el número exacto en el que se sustenta la historia de Elvirita. Miguel es un hombre afable, bonachón, colaboracionista; no como Emilio que es todo nervio, todo rebelión ante la norma. Pero no. A Miguel le faltan 278 palabras, más incluso que a Emilio. La pregunta es: ¿Quién ha robado las palabras que le faltan a este texto? La única respuesta posible es que La Sombra, de alguna manera desconocida para nosotros, sigue actuando por su cuenta, deformado la verdadera historia de Elvirita, apartándonos, como autores de la verdadera realidad de esta ficción, no dejando que se resuelva el caso. Es más, a través de las palabras presente de Miguel, observamos que se ha añadido un elemento más: la duda. “Los creyentes confiando en Dios, los racionalistas en la Ciencia”. Eso, ¿qué quiere decir? La verdad, tengo miedo. Me da miedo La Sombra, esta Sombra sobre ESCRITORES EN RED, y sobre ese afamado doctor griego afincado en Zurich sin garantías. Es como si hubiera una guerra entre personajes y escritores, un enfrentamiento carente de sentido. Porque los escritores hacemos el destino, podemos cambiarlo. ¿O no? Tengo miedo sí, algo vuela lento sobre el nido del cuco, no hay duda.


Emilio Porta. 19 de agosto de 2009 04:06

     - Genial todo. Sinceramente me parece que lo que está ocurriendo con el tema de Elvirita es lúdico, divertido, serio al mismo tiempo, y, sobre todo, demuestra que el Arte debe ser libre, las opiniones también y que una norma puede dar mucho juego, tanto si se la sigue como si se la combate. No hay mala intencionalidad, hay libertad. Y eso es básico, no sólo en ESCRITORES EN RED, que la hay, sino en la vida. A mi me parece que Santiago, quiero decir Morfeo, sigue el juego. E incluso, él que es sumamente inteligente, lo inicia y lo propicia. Como lo hacía, lo hace, Javier en su blog, como lo hace Miguel en su escrito...Alguien dijo que una sociedad adulta que no sabía jugar no sabía vivir...Y también la ironía y el sentido del humor que abunda en muchos de nuestros escritos - sobre todo en algunos libros de Miguel - son básicos si se aplican con inteligencia. La Sombra es muy mala. Siempre está ahí. Y hay que derrotarla con la mente, o incluso con conjuros ( brujos, magos, dioses) o medicamentos (ciencia). Todo vale cuando se trata de luchar contra "el mal", como demuestran los héroes de algunas novelas y películas con las que hemos crecido. Todo menos esconderse en el Nautilus del capitán Nemo y huir de la irrealidad. Enhorabuena, Santiago, por las apostillas. Y enhorabuena, Miguel, no por seguir una senda iniciada por mis pocas líneas (La Fuerza Interior de Elvirita no necesita muchas más) sino por seguir tu propio camino. Y compartirlo con nosotros.


Alicia. 19 de agosto de 2009 07:34

     - Santiago, creo que ya no te voy a seguir sigilosa. Me gusta tu blog y la gente que te rodea. Creo que voy a aprender mucho con vosotros. Espero ser capaz, al menos, de aportaros ánimos. Yo escribo pero en mi intención nunca hubo mas interés que el de disfrutar de ser capaz de unir alguna frase y animaros a los que vivís con más intensidad el mundo de las letras. Aunque reconozco que siendo de ciencias me empiezo a sentir atrapada por las letras. La semana que viene - estamos preparando una escapada de tres días a Valladoild - voy a intentar dar solución al problema de Elvirita. Me gustan los retos. Un abrazo.


Santiago Solano. 20 de agosto de 2009 00:58

     - Emilio, si estás arrepentido de haber escrito de Elvirita sólo lo que has escrito, impulsado por tu afán minimalista, no te reprimas, intenta recordar las palabras perdidas, a lo mejor son un tesoro, como el de La Isla del Tesoro, o incluso mejor. No sé. Tú mismo, que decía un viejo amigo mío. El problema de Elvirita, sigue en pie, ya lo sabes. Y yo sigo muy, pero que muy preocupado por el asunto. Un abrazo.


Santiago Solano. 20 de agosto de 2009 01:08

     - Alicia esto no es el país de las maravillas, pero con tu ayuda seguro que podría serlo. Me alegra tu decisión de abandonar el sigilo, este dejarse caer en el abismo, con paracaídas desde luego, de la escritura. Espero con la ansiedad de un niño en la noche de Reyes Magos tu texto. Un abrazo.


Miguel Ortega Isla. 20 de agosto de 2009 03:04

     - Estimada y desconocida para mí, Alicia: Haber cursado ciencias no es un gran obstáculo, yo soy ingeniero y ha habido muchos, por ejemplo médicos, prestigiosos científicos y al mismo tiempo magníficos escritores. Lo único que te aconsejo, si me lo permites, es estudiar Métrica si deseas escribir poesía. Como presidente de ESCRITORES EN RED. ASOCIACIÓN MARQUÉS DE BRADOMÍN agradezco tu labor como lectora, pero nos gustaría mucho ser también lectores tuyos, y por supuesto que formes parte de nuestra asociación.
Un cordial saludo de Miguel.


Margot. 20 de agosto de 2009 05:35

     - Una invitación de Javier Ribas me ha traido hasta aquí... He de ser sincera, no te había visitado nunca... Desde aquí agradezco a Javier el haber dejado las miguitas. Veremos a ver que podemos hacer por Elvirita, de momento, leo y aprendo de ti, de vosotr@s, y eso, de por sí, ya es todo un grado. Un abrazo. A.O.


Emilio Porta. 20 de agosto de 2009 20:41

     - Las palabras perdidas parece que son las no escritas. Pero no es así. Las palabras perdidas, querido Santiago, las pone el lector. Están en su mente, en el modo en que mira e imagina a los personajes y a los sucesos. En realidad, yo al único personaje que quiero destruir es al miedo. Y al miedo sólo se le destruye con la fuerza e intención del corazón. Se llama arrojo, se llama valor. Esa fuerza interior también es invisible a los ojos de los mortales. Pero no sus consecuencias.
¿Te parece una adecuada respuesta a por qué yo considero que mi final de relato ( no intenta ser un relato completo, sino algo que se suporponga al tuyo, que, como te he expresado es el verdadero relato, el origen)es una respuesta suficiente? ¿Cómo unirlo?. Mira, voy a jugar con tus propias armas, porque, además, es lo necesario: te corresponde a ti. Podría ser una especie de postdata. Que, como su nombre indica, se llamaría LA FUERZA INTERIOR. Ahora eres tu el que tiene que aceptar el reto. Yo podría, por supuesto, ir más allá. Tengo el título y es bueno. Y tengo la conclusión. No es mala. Aplicando tu método podría poner muchas líneas entre la voluntad y el deseo de Elvirita (pese a su diferencia, o precisamente por eso) y el halo de luz que sale de su alma. Permiteme que la balanza entre colaboración y rebelíón, si quieres, la decidas tu, aunque yo piense-sienta que basta así. Confio tanto en tu criterio que te doy libertad para ello. Yo, por mi lado, creo que mi parte del relato tiene la fuerza suficiente y es tan positiva, que Elvirita está salvada. Sólo la determinación salva de la autodestrucción. Y sólo el amor y la inteligencia evitan que destruyamos a los demás. Y, además, tu que empleas tantos puntos suspensivos...¿me quieres decir porque no puedo ponerlos yo...y que el lector decida de donde viene y adonde va el relato? Un saludo muy cordial, como tu dices, y un abrazo, como yo digo. Lo ves, son dos formas de decir, con imaginación, lo mismo.

     Nota:
      El comentario anterior tiene 347 palabras. Por lo que ofrezco una solución que espero valores de una forma creativa. Añádelo, con este último tuyo, y así vamos haciendo crecer el libro. Eso es lo importante. Así LA FUERZA INTERIOR tendrá aún más energía...y a la Sombra que ni se le ocurra volver a levantar cabeza.


Javier. 21 de agosto de 2009 00:23

     - Santiago, El Creador, intentó poner unas normas básicas para que el mundo funcionara. Luego la genética, el hombre y sus circunstancias han hecho que este planeta tierra funcione como lo hace. Desde los 10 mandamientos, que luego hemos cambiado a placer y conveniencia, cada intento de estandarizar, marcar pautas, etc,etc, han fracasado. Y el arte queda libre y la vida también. 387 palabras...hay quien con quince dice tanto o más que con esa cifra propuesta. Hay quien se siente protegido porque al alcanzar con alcanzar esa cifra considera que esa meta está cumplida. VEamos lo que hace Elvirita con las palabras necesarias. Eso sí, ya sabes que yo parto del principio de que es una mentirosa compulsiva y le voy a dar caña. Claro que no sé con cuántas palabras.


Manuel. 21 de agosto de 2009 17:36

     - ¿La sombra del mal? ¿Destrucción? Yo, particularmente, me atrevo a elegir la sabiduría y el conocimiento. Elvirita ya no es Elvirita: se convirtió en Elvira gracias a la mujer vestida de negro, a la que todos tanto debemos. Puedes verla hecha toda una mujer de 7 años en mi blog. Tu dirás...


Saaantiagooo Solaaaanooo. 23 de agosto de 2009 02:01

     - Estimado Miguel, Margot,Emilio, Javier. Algo ha pasado. Algo muy interesante, muy... No sé. Y la culpa es de Manuel. Su Bitácora. Algo hay en su Bitácora que... ¡Oh! no. Es ella.


Mari Carmen. 4 de septiembre de 2009 14:51

     - Querido Miguel: Con todo el trabajo que nos ha impuesto Santiago y, los problemas de esta díscola Elvirita, no he podido ponerme al dia con los anteriores textos. Me gusta tu texto, claro y contundente. 387 días ¿porqué será...? El final, me fascina: “los creyentes confiando en Dios, los racionalistas en la ciencia”, eso se llama esperanza, y para que le des un ejemplo a Alicia de que se puede ser un científico y un gran escritor, te presto esta magnífica frase: “La esperanza es el único bien común a todos los hombres; los que lo han perdido todo la poseen aún.” Tales de Mileto (Filósofo y matemático griego) Esperanza, que es lo que nos hace falta para salvar a nuestra Elvirita. Un abrazo.

 

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