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Novela Interactiva


 

Título de la entrada: J´ACCUSE
Autor: Javier Ribas
Fecha de la entrada: Lunes, 24 de Agosto de 2009
Lugar: BLOGGER

 



Capítulo 8 º

     El tiempo apremia y nadie se da cuenta. Elvirita está encerrada en su mundo. Una celda cuyas paredes, techo y suelo, está construida con 387 palabras. Allí la ha recluido el implacable juez Solano, tras dictar sentencia sobre lo que ocurrirá.
     Ni siquiera los medios de comunicación, que han seguido este caso dándole un despliegue informativo inusitado, ni la opinión pública, influida por aquellos, se han percatado de que el problema de esta niña es tan antiguo como la vida y que no se resuelve con la cárcel. Aunque existan los agravantes de locura y eternidad, conceptos en los que Solano ha asentado su dictamen sobre lo que ocurrirá.
     Hay que defender a Elvirita. No es culpa suya. Debe prevalecer la racionalidad. Durante el juicio, el abogado Sr. Porta, influenciado por la tendencia actual a las consideraciones sobrenaturales, no dio el giro realista necesario para la salvación de su cliente. Su argumentario fue escaso - sentimos la falta de palabras – utilizando con parquedad los informes de un eminente pero discreto médico psiquiatra, Doctor Ortega, que tampoco acabó de implicarse en el dictamen, dejándolo pendiente de una posible, remota y quimérica solución.
     Desde la Asociación de Defensa del Mayor, reivindicamos que Elvirita, hasta cumplir cuatro años, era totalmente normal. Disfrutaba de su niñez como cualquier otra niña. Pero su problema nació al mismo tiempo que lo hizo Pepón, su hermano menor. Para él fueron todas las atenciones que hasta ahora habían sido suyas. Elvirita dejó de ser el centro familiar; los cariños y los obsequios se repartieron, tal vez no de forma justa y ella no lo soportó. No se le puede dar todo a un niño para luego quitárselo. Llegó al límite cuando comprendió que su hermano pequeño era Pepón, así de rotundo, de grande, y ella seguía siendo Elvirita – ¡vaya nombre! - la pequeña, la minúscula, la que ya casi no existía. Entonces se defendió. De todos. Para ello mintió, llamó la atención, hizo cosas que ni ella misma aún sabe el porqué. Pero al imaginar - inocente niña - cómo le ponía la zancadilla a la profesora, cómo se le moría su madre, cómo ella misma se lanzaba contra el espejo, no adivinó que el inclemente y ominipresente Solano la aplastaría con el peso de la justicia.
     ¡Salvémosla, evitemos la injusticia! Estamos a tiempo.


19 comentarios:

La Secretaria Jurídica del Juez Solano. 24 de agosto de 2009 02:30

     - Carta abierta a un intruso. Estimado Sr. Ribas, por decir algo, claro. No tenemos noticia en el Ministerio del Interior de que haya la tal asociación a la que se supone pertenece usted. Hablemos claro, usted miente. Miente o algo peor. Le perdonaremos la mentira; pero no lo otro. Si usted dice la verdad, usted es un salteador, un saboteador, un indeseable desarraigado. Voy a serle sincera. Con Elvirita hemos tenido mucha paciencia, seguimos teniendo mucha paciencia. Sabemos que va a delinquir, delinquirá; y por ello tomamos las medidas que debemos tomar. Nuestra sociedad no se puede permitir ninguna otra “Minority Report”. Nuestros visionarios no fallan nunca. Todo aquel tinglado de Tonm Cruise fue un palo muy duro para nuestro sistema. Pero, afortunadamente, todo ha pasado. Hoy los jueces, entre ellos el Sr. Solano, son infalibles, ven el futuro con total nitidez, no hay fallo posible. Todo lo demás es propaganda, como usted bien sabe, o debiera saber. En cuanto a los adjetivos utilizados por usted contra el Juez Solano. A todas luces son falsos. Dice que es implacable. Más bien magnánimo. Sabiendo lo que ocurrirá acude a expertos en este asunto para que sea subsanada la línea de tiempo negativa. A Elvirita le espera una vida feliz, sin complicaciones, gracias al Juez Solano, gracias a su magnanimidad. Magnanimidad especial en dos casos muy, pero que muy duros: locura y eternidad. En cuanto al abogado, Sr. Porta, ha utilizado todo su poder para que la niña hiciera la proyección de luz sobre la sombra, casi la ha salvado; él solo, que ya tiene mérito. Sólo que la sombra es dura de pelar, claro. El Doctor Ortega, aportó, en un primer momento, datos suficientes para solucionar el inconveniente, y no sólo eso, sino que, terminado el juicio, tuvo la buena voluntad de bucear en el inconsciente de Elvirita, por su cuenta, sin que nadie se lo pidiera, y rescatar algunas palabras que le habían sido sustraídas por la sombra. Palabras que ahora dan luz a la posible evolución negativa del caso. La locura se apoderaría de todos, es la conclusión. El Juez Solano debe actuar en consecuencia, no se puede parar en tonterías como las que usted esgrime, usted que es nadie, un salteador de caminos, quizás. Por lo que se refiere a José, el hermano pequeño de Elvirita, es lógico que los padres atiendan con más presteza al más débil. Otra cosa es que en el interior de Elvirita crezca la mujer de negro, que es lo que realmente está ocurriendo. Elvirita no es una mentirosa, es una niña muy sensible, como todos nuestros expertos atestiguan, una niña frágil que ha tenido la mala suerte de encontrarse con la mujer de negro. Conste que estas letras son sólo para que se olvide de patrañas y nos desvele quién es usted realmente.


Port. 24 de agosto de 2009 06:48

     - Javier Ribas me ha prohibido poner más comentarios en algunos apartados. No se, tengo tal confusión en mi mente que no se ya lo que debo o puedo hacer. Ni siquiera se muy bien quien soy. Como este es el apartado de Santiago en el que ha encuadrado lo de Javier, quiero pedir permiso para hablar. Además, dado lo del Juez Solano, también quiero pedir permiso para defender al acusado. Así que, señor juez, "Con la venía..." (continuará, si se puede)


La Secretaria Jurídica del Sr. Solano. 24 de agosto de 2009 09:30

     - Se puede Sr. Port, se puede.


E.P. Abogado Defensor. 24 de agosto de 2009 16:45

     - "Con la venia..." La argumentación de la Secretaría Jurídica del Juez Solano es impecable...pero se nos escapa un pequeño detalle...es parcial. Y un juez, y menos su secretaria, no puede ser parcial. Y un elemento aún más grave. Un juez está para dictar sentencia, no para establecer los hechos. Los hechos los establece el informe pericial, nunca el juez, que no puede ser más que el que, una vez recogidos los informes de autos, examine las alegaciones y, buscando el espiritu de la norma, dictar sentencia. Pienso, como abogado defensor del que el señor Juez llama el acusado, pero que, en realidad, es el acusante, como su escrito indica, mi obligación es, sin más, pedir al Tribunal Superior de Justicia la recusación del Juez Solano, entendiendo que no puede cambiar ni los hechos ni las formas, incitando - aunque esto no esté probado, por lo que pido disculpas - a su secretaria a que descalifique al escritor Sr. Ribas. Y, por otro lado, ¿qué es eso del Ministerio del Interior?...Será, en todo caso, el Ministerio de Justicia el que pueda tomar la palabra. Lamento que la fantasia de un juez choque con la fantasia de un demandante y le lleve - !encima! - al banquillo como si de un delincuente se tratara. Quizás, en los tiempos que corren, pensar sea un delito. Pero siempre habrá alguien que defienda al pensador. De todas formas, espero que todo esto no sea un juego más de su Ilustrisima, porque sería lamentable que ahora intentara justificar su postura con argumentos no jurídicos. Sus argumentos son literarios, señor Solano, y están dentro de su imaginación. Que yo sepa, nada grave le ha ocurrido todavía a la madre de Elvirita, ni siquiera a la niña, por lo tanto...¿de qué hay que salvarla?. Espero que, una vez que se quite la toga, y en su papel de incitador, pero no de magistrado, reconozca sus intenciones y pida perdón a mi defendido".


El Abogado. 24 de agosto de 2009 17:47

     - "Con la venia de nuevo" En cuánto a lo literario, señora secretaria del Juez Solano, le agradezco mucho su comentario sobre el hecho de que mi breve relato "La fuerza interior" casi hubiera podido salvar a Elvirita por si sólo. Pero todos necesitamos a todos, no nos engañemos. Y seguro que Elvirita nos necesita, incluso a Usted. Relájese. Piense que de sabios es rectificar - de sabias, en este caso, o de sabios si, como pienso, Ud. habla por boca del propio juez - y sonría. A lo mejor con su sonrisa contribuye también a que Elvirita pueda llevar una vida sin peligro para los demás. Y, sobre todo, que la condena de la sociedad al que es diferente no conlleve, además, una condena penal.


La Secretaria Jurídica del Juez Solano. 24 de agosto de 2009 23:46

     - Estimado Sr. E.P. Abogado Defensor. Es un insulto para esta Autoridad que se esconda detrás de las iniciales E.P., como un bandido. En nuestra base de datos hay doce mil trescientos ochenta y seis nombres que coinciden con ello. Entre los más significativos le puedo citar: Eustaquio Portapapeles. Edelmiro Puebla. Everio Pinzas. Estabilino Puntual. Escarpio Puñales... Ya sabe usted a lo que me estoy refiriendo. Todos ellos son personajes de la noche, de la oscuridad sangrienta, gentes de almas oscuras. No es un buen comienzo presentar alegaciones fuera de forma. Queda pues, por falta de forma, denegado su pliego de descargo. Y lo que más nos duele de todo, Sr. Abogado Defensor, es que venga usted con esa tal Venia, las dos veces. Porque todos sabemos qué hace esa Venia. ¿O ya lo ha olvidado? ¡Cuantas injusticias se cometieron en el siglo veinte por la apariencia legal de esa mujer! Venia es una máscara de legalidad que esconde la mayor de las ilegalidades, el orden dentro de un mundo que se desmorona.


 

Santiago Solano. 25 de agosto de 2009 00:32

     - Estimado Javier. El comienzo de tu relato me recuerda el comienzo de un extraordinario libro de nuestra literatura, El Lazarillo de Tormes, que como tú muy sabes hay que leer entre líneas. Ese “Pues sepa Vuestra Merced” con el que comienza el Lazarillo encierra toda una trampa, pues quien narra ha pasado a estar al lado de los buenos, entendiendo buenos como los que están en el lado de la legalidad social, y ha abandonado a los “malos”, muy a su pesar pues sabe que los términos están invertidos. De ahí que haya una aparente contradicción. Se habla de los “malos” cuando se está con los buenos. Así hay que leer tu texto, entre líneas. Cuando dices que Elivirita está en una prisión de palabras, estás definiendo lo que es escribir. Estás diciendo que las palabras son en realidad celdas, y que por ello, todo lo que rodea a las palabras y está en la palabra está prisionero de ella. Todos estamos prisioneros de las palabras. ¡Qué manera más hermosa de entender lo literario y la vida, que es lo mismo, o casi! Cuando calificas al Juez Solano de implacable, estás dándole más vida si es posible a Elvirita, ya que la voz narradora que encierra a Elvirita en esa celda de 387 palabras, toma forma y entra en la prisión de tus palabras para convertirse en todo un personaje, un personaje, que por los comentarios que ha suscitado está en un mundo parecido a la película que se menciona “Minority Report”, en un mundo futuro en el que para eliminar la violencia de las calles, se ata de pies y manos la libertad de todos y cada uno de los ciudadanos. Luego, el texto se desliza suavemente, como quien no quiere la cosa. La prensa informa a la opinión pública, la desinforma más bien, porque nadie se da cuenta de lo que ocurre. Estás matizando la voz narradora con el papel de los iluminados: “sólo los iluminados tienen la verdad absoluta”, pareces querer decir. De ahí el cabreo de La Secretaria Jurídica del Juez Solano. Ella sabe perfectamente con quién está tratando. Y como la voz narradora lo sabe todo, sigue dramatizando la injustita planteada en el primer párrafo. El abogado, Emilio, apenas habla. El psiquiatra, Miguel, no aporta datos. Estás destruyendo una sociedad que se supone perfectamente implacable. Finalmente, el párrafo en el que se descubre todo el tomate. ¡Ah!, es que hay una Asociación detrás de todo ello. Se presupone que enfrentada a todo el poder anterior, con una clarividencia que resulta sospechosa, casi de una secta. Y ahí está toda la tradición de los complejos y los síndromes que atenazan al ser humano y que tan bien fueron definidos por Sigismund Schlomo Freud. Y esa Asociación de Defensa del Mayor, deja la salvación del Elvirita en manos de sus padres, como ha sido siempre, suponiendo que lo que realmente le pasa a Elvirita es que tiene envidia de su hermano y quiera llamar la atención, claro. Supongamos por un momento que existiese Dios, y que el escritor jugara a ser Dios… ¿Qué está proponiendo esa voz narradora? ¿Qué está diciendo esa Asociación? ¿Contra quién se está enfrentando? Igual que el texto de Manuel, el tuyo Javier, es el guión de toda una historia que lleva inexorablemente a los temas cruciales del ser humano, que parte de un texto y de una llamada, aparentemente, banal, para convertirse en todo un mundo de ficción que desvela la esencia del tiempo que nos toca vivir. Felicidades, amigo.


Alicia. 25 de agosto de 2009 12:24

     - Javier, con lo que te han dicho los anteriores y con las 387 que he utilizado, ya que acabo de mandar mi propuesta de salvación, me he quedado sin palabras. Cualquier cosa que podría añadir creo que jugaría en mi contra. Simplemente decirte que la idea de los celos por un hermano es tan buena que ya la habeis utilizado dos personas... Besarkadatxu bat.


Emilio Porta, abogado. 25 de agosto de 2009 16:03

     - Para Santiago y sus heterónimos: ¿Así qué el abogado Emilio apenas habla?. ¿Está usted sordo Sr. Solano (en su acepción directa) o es que su contubernio con Morfeo y su "alter ego" judicial, además, le nublan la vista. A mi no me importa que diga que no hablo - todo porque le rompí la celda de 387 ladrillos, una vez - pero sus palabras (que, de alguna manera representan también al Juez y su secretaria) desmienten que no escuche. No recuerdo forma más hermosa y técnicamente impecable de expresar una opinión literaria que la que ud. acaba de hacer. Y de, no sólo pedir disculpas a mi defendido, Javier Ribas, sino, además, de exaltar sus merecidos valores como escritor. Eso sí, vaya a saber qué están haciendo ahora sus demonios interiores, los suyos, Sr. Solano. No importa que Ud. tenga tantas personalidades. Aunque todas tengan un "algo" especial, de formas judiciales, dos de ellas no tienen ni idea. (Y lo de que no hablo...En fin, corramos un tupido velo)


Javier. 25 de agosto de 2009 23:52

     - A la secretaria jurídica del Sr. Solano: En alguna otra ocasión he comentado que la justicia no tiene razón porque cuando el mundo, las personas, reclaman justicia, ese estamento al que usted pertenece sólo ofrece legalidad. Y lo legal no siempre es justo. Usted basa sus argumentos en asuntos técnicos cuando aquí estamos hablando de racionalidad, de coherencia, de moralidad, en una palabra, de humanidad. Por lo que veo no conoce el significado de esta palabra, o peor aún, inmersa como está entre miles de legajos,enterrada entre centenares de procesos, ha perdido el norte. Lo mejor es que se tome unas vacaciones. Y no sólo eso, cuando se encuentre en mitad del campo, piense en qeu tal vez a usted la juzguen porque ha querido matar al mensajero, que es lo que se suelen hacer los cobardes. No se ha parado a meditar un momento en el mensaje. Porque de haberlo hecho, seguramente tendría que replantearse su existencia y hasta su vida entera. No haga como el avestruz. El dilema existe, está ahí, está vivo y pese a su censura, seguirá enquistado hasta que entre todos nos enfrentemos al problema y le demos la solución correcta. ¡Que por supuesto no es el encierro y el silencio de Elvirita!


Javier. 26 de agosto de 2009 00:11

     - Es la primera vez en mi vida que consigo utilizar las palabras para remover conciencias y para despertar ánimos. Tras la parquedad inicial del defensor Sr. Porta, y mi diatriba contra él, me enorgullece saber que he sido partícipe de su reconversión. Entiendo que en su vida de profesional, tras sus muchos años de oficio, se había instalado la monotonía. El caso de Elvirita, en principio, era uno más, uno de los muchos que le llegan todos los días a su mesa de trabajo . Y, visto su primer planteamiento, hay que reconocer que lo trató como venía haciendolo últimamente. Sin dejarse la piel, sin que le afectara, sin pensar en que tras su actuación hay vida. Pero ha despertado, vuelve a ser el gran profesional que fue. Y además, se ha redescubierto, ha quitado las telarañas a todo el conocimiento acumulado durante sus años de ilusión que tenía apartado en su trastero de recuerdos y vuelve. Retoma el vuelo. Los salones esperan su brillo, se anuncia la resurrección del profesional Sr. Porta. ¡Vivan las palabras!


Orfeo. 26 de agosto de 2009 00:14

                            Si escribo
                            es por seguir la costumbre
                            de combatir
                            la injusticia.

     Estos versos se los dicté a Blas hace ya algunos años. Parece que el Sr. Ribas va por ese camino. Ansía la justicia, que no la legalidad.


Orfeo. 26 de agosto de 2009 00:49

                             Morfeo ha muerto.
                            Los sueños se han ido
                            con él. Lo mató
                            La Venia rabiosa,
                            que con mil legajos
                            el mundo cosía.

                            ¿Qué será de mi
                            poesía? ¿Qué
                            será de mi música?

                            Manuel ya la tiene:
                            Llave de los sueños.
                            Dos emes, un nombre
                            con dos emes y una
                            poesía de luz,
                            toda de sustancia.


La Secretaria Judicial del Juez Solano. 26 de agosto de 2009 02:34

     - Bien, bien. Ya sabemos quién está detrás de esas iniciales E.P. Nada menos que el eminente abogado laboralista D. Emilio Porta. Pues sepa Vuestra Eminencia que yo no soy heterónima de nadie. Yo soy Elvira Robles, esposa felizmente casada, con una hija preciosa, llamada Elvirita, y mi trabajo ya lo conoce: estoy dentro del sistema. Sr. Porta, yo nunca he dicho que el abogado Emilio apenas habla. Lo ha dicho, su cliente, el Sr. Ribas. Lea su texto. Dice, sirva la rebuznancia: “Su argumentario fue escaso”. En cuanto al Sr. Solano, si vive en la actualidad, no lo conozco. Conozco sí al Juez Solano, a quien me siento muy contenta de servir; pero al tal Solano, como que no. Hubo un literonauta, eso sí, en los comienzos de La Red, que se llamaba así. Y, sí he de confesar que le he leído, y que me apasiona, y que me siento tan identificada con él, que, a veces, llevada por mi pasión, pues imito su estilo. Pero nada más. Morfeo ha muerto. Ha mutado en Orfeo, que ya anda haciendo de las suyas. Vanagloriándose anda de haberle dictado versos a un poeta clásico, un tal Blas de Otero, y escribiendo poemas malísimos. Porque sepa Sr. Porta, que Orfeo aunque posee en su alforjas la poesía y la música, no anda bien de la sesera, y mezcla todo, tan mal, que bueno. Eso se lo dejo a usted, que también es poeta. ¿O no? Un abogado laboralista poeta: ¡Qué peligro! Por eso no puedo callarme, por eso tengo que argumentar y defender la rectitud de la legalidad vigente como fuente de todo bienestar. Tenemos que cubrirnos las espaldas contra un abogado además que va por ahí rompiendo las celdas del Juez Solano. O sea, que usted también, como su cliente, ha roto la ley. Se declara culpable. Y claro que escucho, mucho. Ahora que Morfeo ha muerto yo tengo las llaves del reino de los sueños. Siempre escucho, me bebo todo; y ahora incluso los sueños. Esta noche, en la oscuridad de tu lecho, pasaré a robártelos. Y está claro, Sr. Porta que yo no he hecho ninguna apología del terrorismo, ni he ensalzado a su cliente. Acaso ese otro Sr. Solano al que no conozco, como ya he dicho más arriba. Otro salteador. Está claro también,señor abogado, que el delirio es la base de este texto, que mezcla usted todo, en un alarde de conocimiento, desde luego, que para mezclar los géneros hay que conocerlos primero. Esto no es un halago, eh, es sólo una realidad. Digo simplemente que mezcla. Nosotros, los que vivimos en estas celdas de la palabra no nos podemos permitir eso que usted dice: tener heterónimos. Somos los que somos, cadenas de palabras. Sólo eso. Y eso de qué el Juez Solano y quien firma esto no saben de leyes, es mucho decir. Acaso en su mundo de carne y sangre - ¡qué asco! - seamos sí, unos analfabetos judiciales, pero no aquí.


La Secretaria Judicial del Juez Solano. 26 de agosto de 2009 02:38

     - En cuanto a usted. Sr. Ribas, sigue siendo culpable. Ahora por partida doble. Ahora se declara usted culpable de haber removido conciencias y haber indispuesto a su abogado con este tribunal. Nada más Sr. Ribas. Tiene los días contados. Voy por usted, y como ahora también soy la dueña de los sueños, y a por sus sueños.


Santiago Solano. 26 de agosto de 2009 02:41

     - Queridos Amigos, Javier y Emilio. Esta tía - ¡joder! y además se llama Elvira Robles! - es una verdadera arpía. Voy a tener que cerrarle la boca. Como vuelva a poner otra palabra más, le bloqueo la entrada. ¿Qué os parece?


La otra secretaria de la Sala, la que toma notas. 26 de agosto de 2009 04:08

     - ...Tengo que salir a la calle ya, pero no puedo, me parto de la risa...todavía estoy tirada en el suelo al leerles, señores. Yo, que soy simplemente la que toma nota de todo lo que ocurre y hago las actas, no puedo seguir...Jamás me he divertido tanto...esto parece "El camarote de los Hermanos Marx"...son ustedes un grupo de locos...pero de locos muy divertidos.


Adelaida Martín. 26 de agosto de 2009 04:25

     - No hay que olvidar que este es su espacio, Sr. Solano. !Usted puede escribir todo lo que quiera, faltaría más!. Lo hace muy requetebien y, encima, consigue que entre ese nuevo poeta, Orfeo, que parece ser que está vivo, ¿no?...nos deleite con su lira. Perdone mi ignorancia pero confundo a veces autores con personajes, esto no debe ser malo, ¿verdad?...supongo que también ocurre así en la vida real...todos somos personajes...Qué bonitos esos poemas de Orfeo, señor Solano, agradezcáselos de mi parte y de la de mis amigas, que nos hemos metido en esto por recomendación de otra amiga que les lee, que es de Mora de Toledo. En fin, gracias, de verdad, por hacer que el calor del estío sea más soportable.


Port. 26 de agosto de 2009 10:52

     - Sin duda la legalidad no es la justicia...Gran aportación de Javier Ribas. Es más, la legalidad es, muchas veces, la injusticia impuesta por el Poder. No pongamos ejemplos. Tristemente la historia está llena de ellos. Este argumento de J.R. pone al autor al lado del débil, del oprimido, del que necesita aliento y apoyo. Esos valores son tan importantes que deberíamos reflexionar a menudo sobre ellos, no ya en el tema que nos ocupa, sino en el modo de mirar y caminar por la vida.
Un abrazo, Javier.

 

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